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VIVIR EL ARTE by Josie Watson

“Ama y haz lo que quieras”

Post musicalizado con la versión de “On the radio” por Chip Taiylor para la serie Sex Education. Último soundtrack del capítulo 8 final de la segunad temporada.

“Todo lo que se hace por amor se hace más allá del bien y del mal”- Nietzche

Hace unas semanas me invitó a salir un apuesto hombre inglés. Si no fuera porque la persona por la cual lo conocí no me resultó creíble quizás, quizás, hubiera accedido a quedarme con él esa noche. En cambio mantuvimos con el apuesto príncipe una amistad desinteresada y divertida. La vida dirá, las apariencias engañan especialmente en Londres.

No es fácil ser una persona crítica. Quienes me conocen a fondo saben que no lo hago por maldad, sino porque no creo ni un 1% en la inoperancia. Y la hay mucha. Así como se dice que el Egoísmo es el orígen de todos lo males, yo creo que el Amor es el único origen de las cosas verdaderas, las que tienen un futuro hacia la felicidad porque tienen un presente que supera el utilitarismo. Responder a eso te obliga a ir más lento, pasar por muchos procesos conociendo gente valiosa y depurando gente que aparenta lo que no es.

La célebre frase del filósofo católico san Agustín “Ama y haz lo que quieras” todavía no logró su cometido. El capitalismo, es decir la evaluación en forma de capital de los bienes humanos está latente en nuestra psicología social transformando esa frase por “ámate y haz lo que quieras”. Este concepto podría llevar al mismo objetivo que la frase original si pensáramos en un sano amor propio, pero sólo si entendemos qué es amar. La ignorancia acerca de este tema es el orígen de la gran crisis mundial que atravesamos.

Me gusta contemplar a las personas que siguen coherentemente la moral de su religión, ellos encuentran en los lineamientos de una estructura externa una razón lógica por la cual darle menos importancia a sus impulsos unipersonales y valorar más una razón externa a ellos mismos y “superior”, en cuanto a que la entrega a ese ideal los “eleva” ascéticamente en sus acciones y los une. Preciosa entrega. Creo que estas personas son las más cercanas a comprender el amor, pero de nuevo solo un 10% de ellas logran abrazar sus ideales con naturalidad y verdadera comprensión, el otro 90% obedecen porque confían ciegamente. Ciegamente. Deberíamos abrir los ojos y comprender qué estamos haciendo.

 

¿Serías capaz de preguntarte a diario la razón por la cual haces las cosas? ¿Serías capaz de preguntarte si el Amor es en tu vida la verdadera base de tu accionar? ¿Podrías permitir al Amor definir absolutamente todos tus actos?

 

¿Qué es el amor? La entrega desinteresada de uno hacia otro. Pero cuidado, no hablo de perderse a uno mísmo por el otro. No. Esa fue la gran falla de la educación uni-formal masiva, generó personalidades sin fuerza propia. Para el capitalismo fue muy fácil tomar posesión de esas almas. La educación uni-formal (religiosa o laica actuaron por igual) nos hizo creer que si te autoevalúas eras egoísta por poner energía en vos mismo. Esto tiene un orígen histórico de postguerra y falta de tiempo para meditar. Pero cuando eso se instaura, es porque a alguien le conviene. En realidad no querían que te animes a aprender a mantener un análisis crítico con tu propia estructura mental y luego la social. Tendrías que olvidarte y darte al otro para ser “sencillo” (=esclavo) y amable (=grato de ser amado en esa estructura de “amor”). Qué horrible cadena de sucesos todo lo que viene después de esto y cuánta gente deprimida en el mundo.

El autoanálisis quedó solo para el diván y no es de extrañar que, entre los hombres (genero que reinó en los últimos 3000 años) poco se habla de interioridad entre íntimos amigos. Esto es porque (según esa educación) si miras profundamente al otro lo estás invadiendo, porque entrar en uno mismo es romper con tu enseñanza… o sea la impuesta, para empezar a muy de a poco tener voz propia.

Las cosas no nos suceden, las elegimos. La única cosa que no elegimos es en qué entorno familiar o social nacemos cuando llegamos a esta vida. Luego de eso (que no es menor) todo es nuestra elección. No hay nada más duro que ser crítico con tu propio entorno, porque el entorno siente el rechazo y para defenderse te hace sentir “desagradecido”. Tranquilo, es su forma de demandar que no cambies, porque no quiere perderte. O el entorno te hace sentir “que te perdieron”, tranquilo, es su forma de declarar tu persona “no amable” para aislarte y entonces debilitarte hasta que vos mismo anules tu propia voz interior.

Si la estructura social nos obliga a pertenecer… ¿Es amor lo que nos enseña?

El amor es ante todo lógico

Decir esto es construir cinco castillos de hielo en tu mente en menos de un minuto. Un record en mindcraft. Vamos de a uno. El uso, la necesidad, la supervivencia, la felicidad y la elevación.

Uso

Un ejemplo: Las personas que se animan a amarse rompiendo con la diferencia social, lo hacen porque encuentran en el otro una razón genuina que es más profunda que la construcción social a la que pertenecen. Deciden bajar de los andamios de la obra maestra que su comunidad de hormigas estaba realizando para entregarse a una causa que es tan poderosa y sencilla como el contacto con una energía diferente y creadora que crece en ellos por medio de esa entrega: el amor. Claro que hay muchas más razones individuales en la mente de esas personas. No están salvadas solo por sentir y proceder así, pero si mantienen el contacto con la “energía del amor” y la posibilidad de luego ir trabajando a fuego las siguientes intenciones de sus razones, que son las que los hicieron pertenecer a su mundo anterior y se irán manifestando de a poco. Hay que ver cuántos siguen siendo así de sinceros. No por nada Romeo y Julieta es un hit porque mueren antes de pasar por la verdadera humanidad del amor.

Necesidad

Cuando amamos a alguien, nuestro cuerpo reacciona ordenando nuestra psiquis hacia un foco y dedicando nuestra energía emocional solo hacia allí. Esto produce un orden intrínseco espectacularmente removedor y fundacional. Pero, de nuevo, haber llegado a ese estado es solo el primer contacto con la “energía del amor”. Si de verdad nos dejamos trabajar por esta energía poderosa llegaremos a un nuevo concepto de “necesitar al otro” que nos invita a depurar paso a paso cada una de las razones materiales, sociales, políticas y vanidosas que nos permitieron necesitar inicialmente al otro, o a los otros. Si nos permitimos entregar paso a paso cada una de nuestras razones y descubrir lo vacío de su interior, la relación amorosa nos irá depurando de egoísmos y enseñándonos a amar más. Esperemos estar amando a quienes fomenten eso en nosotros… lamentablemente este mundo está lleno de necesidades encubiertas.

Supervivencia

Si miramos a cada una de las personas que tenemos en nuestras vidas y nos preguntamos: ¿Porqué elijo a esta persona para sobrevivir en mi vida? Vamos a ver que todas, absolutamente todas, responden a nuestra estrategia de supervivencia. La pregunta es: Sobrevivir a qué. Hay algo a lo que le daremos el poder de ser nuestra “peor realidad posible” y algo a lo que le daremos el poder de ser nuestra “mejor realidad existencial”. Encontraremos en la vida personas que elegirán contrariamente a nosotras y serán igualmente felices. Ser conscientes en materia de auto-supervivencia se trata de poder evaluar qué razones elegimos, por qué (sobre qué están basadas estas razones) y para qué (qué buscan construir estas razones). Todos estamos sobreviviendo, la pregunta es hacia dónde apuntamos la salvación. Y si alcanzamos algún estadío de esa realidad positiva, sentimos que dejamos de sobrevivir y pasamos a vivir, con entusiasmo de llegar a supra-vivir.

Felicidad

El gran tema con los tres puntos anteriores es que nos marcan la realidad de nuestros temores más profundos. Si solventamos la ansiedad de esos temores nos sentiremos felices. Pero la felicidad bien sabemos todos que no es material. Todos los seres humanos sufrimos a diario las necesidades monetarias y materiales que el capitalismo nos impone. Nos queda poco tiempo para dedicar a una realidad mucho más importante: el Amor, esa energía intrínseca que ilumina las sonrisas de las personas con mayores bienes espirituales (y menos bienes materiales). El materialismo consume tanta energía interior como nuestros mundos espirituales. A dios lo que es de dios, al Ceśar lo que es del César. Felicidad es que la razón fundamental, la prioridad de nuestras vidas, la meta más alta, se logre en cada segundo del presente. La felicidad siempre es hoy.

Entonces acá surge mi experiencia personal: mi felicidad se basa en los vínculos espirituales que cultivo en esta vida. Mis lazos más profundos. Personas de carne y hueso que dedican su vida a mi misma razón: Estar amando. Estas personas evalúan su accionar diario por su entrega que, porque es digna, tiene que pasar por un proceso interno muy comprometedor de auto-superación y amor propio guiado bajo la consigna: “¿Cómo doy lugar hoy al amor en mi vida hoy? Es decir, cuidan la energía que corre por dentro de sus tareas diarias y las personas a las que son conscientes que afectan con ellas (desde un hijo hasta alguien en otro país que nunca conocerań). Evaluarse no significa “aprobar o desaprobar”. Muchas veces estamos en falta, pero sonreímos ante la falta, porque verla es el primer paso. Esta autocrítica nos hará libres. La felicidad nacerá de la seguridad interna de que por haber amado así hoy mañana podremos ser libres de amar así otra vez… y así sucesivamente todos lo días de nuestras vidas. Si cada día amamos así, cada día somos felices. Probablemente construyamos las bases para un entorno que solidifique una comunidad alrededor nuestro, pero cuidado porque el idealismo de construir comunidades perfectas no es propio del presente. No estamos hechos para eso.

Mi felicidad es saber que esas personas existen y eligen amarme en sus razones internas, porque soy una más de todas esas personas por las cuales entregaron sus presentes. Luego, tengo la alegría gigante de conocerlas en personas y, solo con algunas, entablar además una amistad. Solemos encontrarnos telepáticamente y contactarnos justo en los momentos indicados, salvándonos de nunca desistir. Mi felicidad depende de que otro también ame como yo amo y que contemos el uno con el otro en esta entrega diaria. Esas personas, quienes comprueban mi fe en el ser humano, le dan sentido a mis esfuerzos internos y a mis entregas más difíciles.

Elevación

Sin duda necesitamos al otro. La mirada del otro es una opinión acerca de si para esa persona vamos por el camino correcto o si tenemos que corregirnos según su subjetividad, la cual tomaremos o dejaremos según cada presente propio. Cada vez que alguien nos mira, opina y deja a la luz sus razones más profundas, el porqué más innato que lo dirige nos evalúa. Cuando alguien te mire, observa cómo y porqué te mira como lo hace, ese es el momento para conocer desde el porqué de sus gustos, su pasado y su presente. Si sus razones coinciden con las tuyas, sean las que fueran, probablemente hagas una amistad o al menos empatía.

Estar en contacto con un grupo de personas cuya mirada nos hace trabajar a diario nuestro ser desde dentro y desde afuera para mantener ese estado de felicidad que elegimos nos hará sentir que pertenecemos a ellas. Somos una luz en su camino y ellas iluminan nuestras referencias internas. Son personas que nos ponen a prueba y a quienes admiramos. Son el tipo de personas que quisiéramos que se multipliquen y por ende decidimos comprometer nuestras vidas en construir ese tipo de sociedad. Pertenecer.

El salto

Entonces volví al punto de que la sociedad pide pertenencia. Pero diferente es una sociedad que te obliga a seguir a sus razones para pertenecer a ella, que una sociedad que te invita a que encuentres las tuyas para atraer a tu tipo de gente y hacer lazos con ellas.

Pienso en la historia del mundo y encuentro que desde la instauración de la democracia la humanidad pasó por oleadas de lucha por la libertad de expresión y libertad de elección que fueron construyendo paso a paso el gran cambio cuántico que estamos por vivir.

Me di cuenta de esto observando algo que ocurre en Londres. La persona que vive en Londres adquiere tiene una personalidad comunicativa porque el epicentro del mundo busca información. La manera de seguir siendo los gobernantes del mundo es conocerlo. Hoy, los avances en tecnología y las fuentes open-source cambiaron la capitalización del conocimiento. Las ideas antes se ocultaban para unos pocos, hoy las ideas son más valoradas cuanto más compartidas. El ser humano cambió de estado. Me encontré en muchas reuniones sociales en las que vi a personas repetir casi automáticamente contenidos de libros leídos, artículos, conversaciones, pensamientos… pero yo estaba haciendo lo mismo. La gente en Londres habla compartiendo información. No se trata de estar de acuerdo o no con ella, como era antes, sino de disponer el conocimiento al encuentro, poder seguir el mismo hilo mental y disfrutar el valor de estar en conversación. Ahora entiendo porqué muchas personas me dijeron que tengo su mismo componente británico y, salvo mi acento indefinido y que me trabo hablando en inglés, se sienten hablando con un nacional cuando hablan conmigo. Es que ellos analizan al otro por el habla.

La sociedad cambió el valor de la información. Estamos pasando de ser una sociedad capitalista a ser una sociedad eco-lógica. Es parte de la forma de ser de esa lógica la libertad de lógicas, porque hace a las personas más fuertes en sí mismas. Claro que ya empecé a encontrar cardúmenes humanos que repiten libros sin pensarlos y siguen ideas políticas porque están de moda. Es más fácil ser vagos y adherir a una moda eco-friendly… pero no es lo mismo que pertenecer. El verdadero poder está en las manos de quienes llegan a pertenecen.

Antes tenía poder la clase “alta”, o sea, el que venía de una familia selecta que cuidaba un saber de generación en generación o una suma importante de riqueza y dinero. Luego la clase media eran aquellos que lograban cierta destreza económica porque tuvieron el poder de entender y mantenerse en la dinámica de la evaluación diaria y pertenecer, así por imitación, a los valores impuestos por la clase primero mencionada. Luego las clases bajas eran aquellos desplazados y discriminados porque nunca podrían ser parte, sea por su color de piel, por su incapacidad académica, su acento o su género.

Hoy, en el mundo donde la clase alta baila reggeaton, donde el español se convirtió en el segundo idioma del mundo sin ser planificado, donde la información pasó a ser el principal valor económico y donde el mundo decidió preparar la tierra según los valores de los centennials… todo está cambiando.

Pertenecer es ser uno mismo. Ser uno mismo tiene que estar basado en valores fundacionales extremadamente fuertes para mantenerse a lo largo de los años y para ello haber vencido importantes guerras interiores. Esto es lo que se valora. Quien lo logra, sabrá mantenerse siempre en pie, pase lo que le pase. Generalmente esas personas, por sus historias pasadas, tengan un vínculo amoroso con la realidad exageradamente evolucionado que les permitirá estar en todo tipo de reuniones sociales sabiendo quiénes son y quiénes son los otros, desde sentados en el barro de una villa hasta en un silón al lado del 2do millonario del mundo.

Héroe el que lo logre. No importa de qué clase vengas, siempre que demuestres ser profundamente fuerte. Pero esas cosas no se demuestran voluntariamente, la vida se encarga bien de delatarte, preocupate por quién sos por dentro. Nadie facilitará ninguna de las miles de problemáticas que tentrás que atravezar en la vida para llegar a un sólido estado evolutivo por dentro. De eso se trata la evolución. Es solo tu decisión. Pero no es una inversión. Perderás cada vez que ganes. Que entienda el que quiera entender.

El miedo

Lo extraño es que estoy hablando del amor luego de recordar mi nueva amistad y una frase de “Sex education”: “You know you are in love when you fear to lose the one”. Películas o series con ese tipo de conceptos me hacen llorar. Mi autocrítica se siente tocada y pienso: ¿Qué chip me falta que no me da miedo perder a las personas que amo? Si, soy así. Me doy cuenta de que las amo de verdad porque no siento miedo de perderlas. No significa que no siento dolor cuando eligen alejarse o cuando veo que no es el momento para vivirlas y no somos compatibles. El amor sigue ahí. No da miedo.

Pero aunque no de miedo, si duele. Pero cuando evalúas por qué duele, ves que es porque estás haciendo algo inspirado en ellas y te gustaría que reciban sus frutos y la felicidad de reconocer que no serías quien sos si no las hubieras conocido. Pero si de verdad es así, entonces los frutos les llegarán igual, entonces el dolor se disipa y surge el agradecimiento de seguir amándolas. La vida sabrá si será bueno acompañarnos en el camino o no.

Ese dolor… si, era miedo. Miedo generado por un montón de prejuicios y juicios externos que nos obligan a amar de una manera que no es la propia, una que no libera sino que impone los celos, la posesión, la propiedad y el ocultamiento.

Hace poco Vander me dijo que hay dos fuerzas que guían al mundo: El poder del miedo y la energía sexual-amorosa. Claro, las personas que elegimos amar en el presente tendemos a liberar una onda sexual, me lo dijeron muchas veces. Pero a diferencia de quienes liberan esa onda sexual para dominar al otro mediante el miedo, mi tipo de gente no la Usa para Utilizar a los demás. Liberamos esa energía porque es lo que la vida da para enfrentar cada una de las situaciones a las que nos llevará y es la que nos hace levantarnos una y otra vez, pero no está hecha para poseer a nadie. Eso sería netamente estúpido. La gente que se nos acerca con esa misma onda pero con diferentes intenciones no hacen más que caernos patéticos. Nuestra energía no es un escaparate, es una decisión comprometida que quema (da calor y también duele) desde adentro.

Asociar miedo con amor es mantener las necesidades ciegas a la mente y ser guiados por ellas. Toman la forma de impulsos que parecen naturales y genuinos, pero no son más que razones lógicas encubiertas. Cuando decimos de alguien “esa persona es así, no va a cambiar” nos referimos a que esa persona no conoce sus propias razones-necesidades y no puede ser libre de empoderarse de su propia vida interior. Claro que puede cambiar, pero no puede hacerlo superficialmente.

Sensibilidad

Si esa persona pudiera conocer cómo amar el presente, amarse y amar a los demás de la manera libre y profunda que la vida le ofrece a cada persona de manera muy diferente en cada segundo de sus vidas… entonces volveríamos a la frase del santo: “Ama y haz lo que quieras”. Quien conoce ese estadío de su ser y lo elije, luego no tolerará que otra cosa en su accionar que no sea al Amor.

De pequeña me contaban el cuento de una joven que llegaba a un castillo de noche empapada y sola para pedir asilo por una noche. La reina madre la pone a prueba para ver quién sería y la hace dormir sobre una pila de 20 colchones de pluma colocando entre el último inferior y el siguiente una piedrita. Si la jóven era una princesa, notaría la molestia a pesar de los 19 colchones siguientes. A la mañana siguiente la reina le pregunta cómo había dormido, para lo cual muy amablemente la joven agradece el cobijo y le indica, para reparo de otro huésped, que quizás habría algo entre los colchones.

No se trata de descartar a quien no elijió como uno, o que nos descarten, sino de ver si podríamos asimilar el desafío. El amor, dicen, no da de comer. El arte, dicen, no da de comer. Pero evaluar la vida así para establecer redes que eduquen en el amor, es un gran camino de felicidad. 

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