APP

Al capitalismo solo se lo puede enfrentar con Arte

SERES DE OTRO PLANETA 

Vivimos en un mundo donde la realidad económica realmente perjudica al arte. Valuar cada hora, cada conocimiento, con dinero no sirve para el mundo del arte, es decir, para el mundo de la humanidad. Millones de refugiados deben huir de sus hogares porque otros disputan bienes naturales en sus tierras, porque otros disputan límites de poder, porque otros distribuyen los bienes. Estos bienes fueron valuados con dinero, no con humanidad.

Vivimos sumergidos en una crisis humana desesperante donde un rayo de sol es un amigo que no te pide a cambio lo que gastaron en la cena, donde no le pido a alguien que me de dinero a cambio de los materiales que le regalo para pintar su casa. Si, los adquirí con dinero, pero no estoy dándole dinero. Tampoco por ello pretendo comprar su amistad.

Ahí tenemos la otra crisis. Convertimos todo en un negocio, inclusive las relaciones sociales. Hoy si alguien nos da algo sin pedir dinero a cambio, dudamos de cuál será su “otra” razón. Olvidamos la sencilla pureza de la razón fundamental para hacer algo por otro: somos la misma raza de seres humanos. No espero que hagas algo a cambio para mí, sino que correspondas a tu raza, toda. En cambio el miedo nos sectoriza en grupos sociales. El sentimiento de pertenencia a un grupo social no es más que la zona de comfort de otro límite de poder zurcado y conquistado… a costa de dejar a otros huyendo de sus hogares.

Mi hogar es un mundo que por momentos me dio terror por sus estructuras sociales. La solución: me mantuve al borde de la actividad social, es decir, fui siempre una “borderline”. Esa persona que uno mira en una reunión y no entiende qué piensa, qué hace, porqué está ahí, o peor, dudan aún de por qué razones ocultas se obliga a estar ahí. (Realmente no lo entiendo). Pensé que en este viaje iba a encontrar también dónde sentir que pertenecía. Pero si el arte me enseñó a no poseer ninguna realidad, entonces esta crisis humana me enseñó que las únicas personas que vale la pena acompañar en su viaje por esta vida son las que saben que están solas y desde allí deciden tratar al ser humano -todo- con dignidad, porque se consideran dignos. Estas personas toman como “amigos” a esas personas que también tratan al mundo así, no para pertencer a ellos (eso rompería el círculo precioso) sino porque vale la pena invertir la vida donde habrá más vida y alimentar menos al egoísmo.

Como dice el poema de una persona que es luz en mi camino:

“Se verde
Y sere celeste
Serenidad y alegría
Sé igualdad
Siempre igual
Sé solo
Siempre solo
Y sólo, solo”

Autor: Eclipse

 

CUANDO TE CUESTIONAN

Recuerdo a diario a las personas que me apoyan porque ven luego de muchos años la dedicación, la constancia, el compromiso. Pero a veces me desanimo y pienso que mi dignidad no es suficiente porque no se me permite entrar en el mundo del arte. Cuestionarse a uno mismo también es bueno porque uno puede ver todo lo que aún tiene por mejorar. Quien te ataca toca un punto débil que existe como tal y la aceptación siempre es el primer paso.

Me encuentro en un momento de mi vida formando mi estilo de arte rededor de un nuevo género dentro del arte que es demasiado nuevo. Lo llamo “Realities Extended by Art”= RE Art. Me gusta llamarlo así porque implica que mediante la tecnología extendemos la realidad con Arte. La razón por la cual no se me permite “entrar” en el mundo (mercado) del arte con este género tiene muchas aristas a las que realmente les doy la razón, porque desde sus binoculares mis acciones se ven como esa persona al borde de la reunión social. Al césar lo que es del césar.

 

MARCA PERSONAL

 “Sos artista, pero trabajas en tu marca como si fueras empresaria. No estás pintando todos lo días. (Dudo que seas artista).”

Lionel Simons (mi amigo y asesor de negocios) siempre cita la frase de Churchill que dice “There is a good reason to do things… and there is a real reason”. Dediqué los últimos dos años en WatsOnArt, mi marca personal, porque la intuición me lo dijo. A mí también me preocupa la cantidad de tiempo que me lleva y por sobre todo, lo sufro. A veces extraño los pinceles en mi mano y me duelen como una amputación. También me pregunto porqué estoy haciendo esto. Pero tengo 30 años y son suficientes para haberme visto hacer muchas veces cosas que con el tiempo tomaron extrema coherencia. Estoy confiando en mi impulso.

A la vez estoy conteniendo el impulso de crear, pintar, conectar… Dialogo todos los días con mi mundo espiritual y siempre me vuelve a indicar que haga lo que hoy tengo en frente. Un paso a la vez. Si bien el plan para transformar a WatsOnArt en una empresa creativa nace de mi impulso creativo, es mucho trabajo interior y exterior porque una empresa se enfrenta con otras dificultades que un proyecto de expresión personal.

Hoy llegué al punto de comprender mi plan de negocio. Si tuviera un inversor Angel para invertir en WatsOnArt ahorraría todo el tiempo de aquí en adelante. Pero mi tipo de inversor tiene que ser alguien que entienda el Arte y eso es difícil de encontrar en el mundo de los negocios. Por lo que voy a seguir con mi plan C, que es lo mismo, pero desde abajo.

Yo tampoco pensé que me tomaría todo este tiempo, pero cuando miro hacia atrás veo que tres años no está mal para crear una marca. Todo este tiempo tuvo experiencias muy buenas como también limitantes externos: La crisis de Argentina, las casi 12 historias distintas que tengo de personas que se metieron en mi vida durante estos años para intentar manipular el proyecto, las promesas incumplidas de personas de alto nivel social y económico que me hicieron trabajar gratis a cambio de colocar mi proyecto en buenas manos (lo cual, reitero, nunca cumplieron), y mi realidad económica de artista plástica y “millenial low-cost”. Hoy quiero aprender a dejar de culpar a las circunstancias externas y arrancar mi plan C sin depender de nadie y eligiendo como compañeros a quienes de verdad fomentan el Arte.

 

SER AUTODIDACTA

Trabajo desde los 14 años. Nada de lo que tengo o hice viene de otro lugar que no sea mi espalda o la ayuda de mis padres. No es fácil trabajar desde los 14 años. Mis padres, indudable apoyo incondicional, me dieron una buena educación, una casa, hermanos increíbles, salud y mi exótico apellido. Más que suficiente. Luego, el que quiere celeste…

 

 En Londres, montando los bastidores para una exposición.

Una vez un coleccionista bastante importante miró mi obra y me dijo: “Claro, tenés menos de 30 años y sos una mujer digna que siempre hizo las cosas por su propio mérito. Conozco tu obra desde hace muchos años y sé cuáles son las más fuertes. Tengo el gusto de haberle regalado una a alguien importante. Sin embargo en los últimos años te noto cambiada en tu pintura. Y ahora que veo tu versión digital, este “agregado” entiendo que estás innovando porque te mantenés por tu propio arte y tenés que comer.” Mentira la verdad.

Que estar tanto tiempo desconectada de la pintura no me hace bien, es claro. Que lo hago porque “quiero innovar y comer” es un juicio muy triste. Es como decidir ser artista para ganar status quo y creerse cool. Ahora que viajé por el mundo encuentro que hay Mucha gente que se hace artista para eso. Pero en mi país y en mi realidad la crisis económica es tan fuerte que si alguien decide ser artista lo hace por elección, aceptando que quizás nunca tenga dinero, pero sí será feliz.

Ese mismo coleccionista luego dijo lo siguiente: “…pero si algún día hacés una pintura grande de la casa rosada y hacés que Alfonsín salga al balcón y diga su tan aclamado discurso… entonces avisame que esa obra es mía”. Para hacer una película… anécdotas, miles.

 

RE ART

El prejuicio es: Si sumás realidad aumentada a tu arte es porque “necesitas sumar algo a tu arte para que sea arte, porque tu arte no es tan bueno entonces”. PERO cuando transmitís lo que a ellos les toca el alma, sí lo aceptan… Entonces ¿Qué es el Arte?

El RE Art puede ser mal utilizado por las personas que se hacen artistas falsamente; o técnicamente utilizado por las personas que dignamente hacen arte decorativo, marketing o publicidad; o espiritualmente utilizado por artistas que logran hacer “Arte”. La gran diferencia está en la razón del creador y en su consecuente e inevitable mensaje que se trasluce en la obra de arte. El Arte no miente. Si tiene un uso decorativo, si tiene una habilidad técnica, si tiene un efecto emocionante, o si es un grito desaforado por desapegarse de la realidad que resulta en un trabajo visual que transporta a una pregunta existencial humana (hay que ser un privilegiado para estar embarcado en eso).

El mismo coleccionista que juzgó que agregaba tecnología a mi arte para “innovar”, se emocionó cuando se le ocurrió cómo el RE Art le haría feliz a él. Si, el RE Art juega con un límite perverso. Estamos en el borde de todo: lo real y lo digital, lo efectista y el concepto, lo metafórico y el relato. Y además, usamos las seis cosas a la vez. No les puedo explicar la energía que demanda producirlo.

Entonces vuelve a mi mente la bendita respuesta (bendita por los dioses del arte) que me calma cada vez que vienen a mí las observaciones acertadas que me mantienen “fuera” del mundo establecido del arte: Soy una autodidacta. Mi primer computadora la compré trabajando. Lo mejor que me compré en la vida fue la Cintiq y de hecho lo hice porque el peso argentino se devaluaba y quería tener una herramienta que me permitise seguir creciendo. No tengo un mecenas o sponsor detrás que mantenga mi techo, alimentos, materiales, gastos de producción y necesidades tecnológicas. No cuento con toda la tecnología necesaria para producir todo lo que mi ser espiritual quiere producir. Voy adquiriendo las cosas siempre de a poco y barajando mi realidad con ir adquiriendo los conocimientos abstractos y técnicos para crecer hacia donde deseo ir, y a la vez desarrollándome como persona. Suena gracioso: “Deseo ser una artsita que haga RE Art”. Mi sueño es contar con las herramientas necesarias para crear mi mundo paralelo, hacer que cualquiera pueda ingresar en él y darle las herramientas para que cree el propio.

 

CIUDAD AUTOMÁTICA

A diferencia de otras personas que sí pueden producirlo porque tienen otros medios y la misma dedicación, mi necesidad de comer me hace también evaluar cómo insertar este arte en un mundo capitalizado. Pero para eso primero hay que tener muy en claro el Arte, porque el mundo capitalizado solo degenera al arte. Todo lo que se te paga con dinero, con dinero se te reclama a cambio.

Pude haber lanzado los productos hace unos años y quizás exitosamente, pero primero yo tenía que madurar qué es lo que estoy ofreciendo. Para eso tenía que entender cómo generar un producto que sea Arte y que no me ate al sistema capitalista.

La fusión de sonido, animación y pintura real no es un efecto comercial, sino la presentación más coherente de cómo percibo la realidad como jóven del mundo XXI. Cuido que la tecnología que suma arte a mi pintura no reemplace a la obra. Cada una de estas tres cosas tienen que ser por sí mismas y sumadas tienen que transformarse en una cuarta entidad, la puerta de entrada a otra realidad. Eso que nos cautivó al ver una pintura de Ciudad Automática animada y nos toca directamente la cuerda cardiovascular más auténtica y nos devuelve al mundo totalmente cambiados. Eso es Arte. Ese es el punto en el horizonte que nunca debo perder de vista.

La serie de pinturas “Ciudad Automática” nació a lo largo de mi maduración como ser adulto desde los 20 años, pasando por varias etapas. Se trata de mi relación con mi ciudad natal. Por momentos la admiré, por lo momentos… la odié. Muchas veces me rompió el alma y me torció los brazos para hacerme más fuerte, muchas otras veces me presentó a las personas cuyos espíritus hoy guían mi camino y que sé que sólo podría haber conocido allí o gracias a ella. “Ciudad Automática” nace en Buenos Aires y seguramente se expanda a otros territorios, tomando las formas de otras ciudades que habito, pero siempre es la misma ciudad con la que me relaciono. Por medio de ella vivo mi supervivencia en este mundo.

Incorporar RE Arte a “Ciudad Automática” fue algo que me dijo mi intuición. Gané más desprecio que felicitación. Atraje primero a oportunistas y solo con el tiempo a las personas que realmente la entienden: la nueva generación. Producir mi arte es ir en contra de los tiempos de este mundo. Enfrentar el capitalismo con Arte. Producir mi propia App provino de mi bolsillo y así lo sigue haciendo. Una vez una amiga se asustó cuando le dije que a veces comía menos para pagarle a los programadores. No lo sé, lo hago lo que me dice la intuición. Eso me hace feliz. Menos hambre.

 

UNO HACE LO QUE DEBE

Estoy haciendo lo que hago porque así lo siento y de a poco comienzo a entender de qué se trata toda esta nueva movida de arte, este nuevo género de RE Art. Empiezo a entender porqué es tan despreciado por el mundo del arte tradicional (justas y otras no tan justas razones). Mis sueños son claros. Me llevarán tiempo y etapas muy distintas, pero apenas tengo 30 años. Ni lenta ni perezosa, no estoy corriendo.

No me pienso como una artista hecha y resuelta. No por eso dejo de presentar mi presente con dignidad. Solamente sé que me falta mucho por recorrer. A la vez veo quién soy hoy y cómo el éxito no es cuantificable. Lo importante es que está hecho y es un primer paso. Si aún mi trayecto no es el de otros artistas que admiro será porque tengo otro camino y en el futuro podré compartir nuevas conclusiones.

C’est la vie.

0 Comments

WatsOnArt

App

Proyectos

Follow

info@watsonart.com

Diseñado por Mini Strawberry®

Translate »