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¿Qué me motiva?

¿Qué me motiva?

Hay días que llegan con sueños la noche anterior.

Estoy empezando a recibir el coaching de Vanina Marano paralelamente a este viaje. Su acompañamiento no es solamente de marketing sino también espiritual. Después de cada reunion web semanal o de poner en práctica la tarea que me deja, todo se reestructura en mi.

Muchas veces caminar con pasos pequeños hacia un objetivo es la proeza más difícil del año. Cada paso, y los más pequeños más importantes son, implican cambiar todo nuestro interior. Pero el cambio no es definitivo porque pasado el momento de valentía volvemos a ser las mismas personas, con los mismos hábitos de siempre y un conjunto de costumbres que no están acostumbradas a fomentar acciones como las que hicimos en ese pequeño, pero gran paso.

Volvemos a nosotros y pensamos “¿Para qué hice tanto esfuerzo en hacer apenas un miligramo de acercamiento a un objetivo que aún está lejos, si al terminar de hacerlo, aún viendo sus frutos y lo fantástico del cambio, vuelvo a mi ser de todos los días o a mis tareas y obligaciones cotidianas y mundanas?”. Todos sufrimos. Este sufrimiento es el que nos hermana a las personas que se comprometen con sus objetivos. No nos sentimos “iguales” por haber sido “exitosos” por lograrlos o intentarlos, sino porque sabemos por lo que pasa el otro en cada presente y entendemos sus zapatos.

Todos sufrimos evolucionar, como a un niño cuando le duele que le salgan los dientes. Ponerse un objetivo es todo un viaje. El análisis de marca personal que estamos haciendo con Vanina no es un “como volverse influencer en 10 semanas”, sino la ardua tarea de testear qué comunicar como artista.

“Artista”

Hoy tuve una de esas llamadas con mi hermana mayor que tanto bien me hacen. En las que hablamos de las cosas que nos cuestan de este mundo real-material porque nos tira el mundo espiritual-creativo. Luego de nuestra charla me quedé pensando en este concepto de “artista” y recordé cuánta gente no desea llamarse así huyéndole a una estructura, cuando otros se dicen solamente artistas para explicar la inevitabilidad de su proceder en este mundo.

Veo al ser artista como una puerta. Entre el mundo cotidiano, tangible y visible, y el mundo suprareal. Un mago que abre la existencia de la naturaleza y nos muestra cómo ella se mueve en cada microsegundo para mantenernos en esta existencia material. El artista es un mensajero, un picaporte, una mirilla, una puerta, un portón, una llave, un canal, un lápiz, un pincel. Toda persona puede pasar por su camino y llegar al otro lado. Es verdad que no todas las personas pueden abrir ese canal. Digno y humilde rol el del artista.

Pienso que todos tenemos un artista dentro, porque cuando alquien nos lleva a esa otra realidad con su arte no volvemos a ser los mismos, somos más de esa realidad. Quizás nos tome muchas visitas (muchísimas) hasta convencernos de que ese otro plano existe tanto como el tangible. Pensar que los niños son los que menos lo dudan porque más alejados están de las estructuras sociales. Sembrar la semilla del arte en alguien no es más que mostrarle su propio poder creativo. Primero desde la obra de uno, luego haciéndolo pasar por esa puerta, finalmente dándole su propio amuleto creativo, o ayudándole a que lo encuentre.

El Arte es la expresión fruto de una técnica, la técnica es el amuleto, el amuleto primero es una energía espiritual que va cambiando de formas. El amuleto tiene por misión contornear nuestra nueva forma interior para que aprendamos a usarlo. El para qué lo usemos es la clave de la Intención. Podemos usar el arte para agradar a nuestra sociedad o podemos usarlo para generar puentes hacia la otra realidad. Claramente uno y otros tendrán resultados económicos y tiempos evolutivos muy diferentes entre sí, así como estados de felicidad muy opuestos. En el mundo de hoy los artistas tenemos que dialogar con esas dos “utilidades”. Mientras un lado de nuestra puerta mira a un cándido mundo espiritual, el otro lado de la puerta se fragua bajo la temperatura de las exigencias de supervivencia económica.

Los artistas entendemos como cualquier otro mortal la diferencia entre ser y sobrevivir. Y además sabemos que todas las personas podrían ser artistas, porque todas las personas fueron hechas para vivir conectadas con su realidad espiritual. Lo que es extremadamente difícil es sobrevivir del arte.

La intención

El porqué define para qué plano estamos trabajando. Es difícil auto-permitirse pasar del plano materialista al plano espiritual porque dejamos de pertenecer al sistema monetario y pasamos al otro sistema, al comunitario. Más de una vez recibiremos ayuda de quienes nos siguen en nuestro camino espiritual. Esas ayudas no serán salvatajes obligatorios sino honestas entregas de apoyo moral y espiritual por parte de las personas que admiran que nos hayamos decidido a entregarle Todo al Arte. Estas personas son parte de nuestra vida y por ello reciben los frutos espirituales de lo que hacemos y por ello, con felicidad, nos ayudan. O, mejor dicho, nos colaboramos mutuamente. No hay cuentas pendientes donde ambos somos para el otro.

Entender esta dinámica y no autoculparse con “tengo dinero, no tengo dinero, le debo tanto a, no sé cómo llegar a…” fue lo primero que me hizo lanzarme en este viaje. Conocí antes de partir a un par de personas que vivían así, es decir, que viajaban en la Gratuidad. Tener menos recursos te da más espacio espiritual para percibir al otro. Es muy alto el número de personas que te ayudarían a cambio de que una sola vez en su vida alquien los mire por lo que realmente son. Imagínate si además reciben esa mirada 100% desinteresadamente. El poder humano es muy fuerte. Cuando miramos al otro por lo que Es (y no por lo que proyectamos para nosotros mismos) entonces lo hacemos libre, reafirmando su esencia y lo hacemos más fuerte. Mirar al otro por lo que Es es tener ventanas en lugar de ojos y dejar que el mundo espiritual moldee lo que vemos, le saque capas de superficialidad. Vemos entonces más adentro. Si nuestra intención es verdadera, al mirar crearemos una realidad y, si la gratuidad tiene lugar, se la daremos al otro, porque nunca fue nuestra, y quizás no le veamos nunca más, pero hayamos cambiado su vida.

Sobrevivir

Es difícil mantener este foco cuando también hay que tomar un colectivo y un subte, pagar la luz a principio de mes o atender el timbre que acaba de sonar cuando no esperamos a nadie. La dinámica entre el mundo exterior y el interior nos mueve en dos planos paralelos. Mi viaje se trata de ir dejándome llevar cada vez más por el plano espiritual. Hoy escribo esto porque después del sueño que tuve anoche siento que algo me grita: No vuelvas atrás.

Son muchas cosas las que pasaron en Londres en esta cuarta visita. Y hay personas particulares que tengo que dejar atrás. Estuve 5 meses desarrollando el plan de negocios para WatsOnArt y dispuse todo mi tiempo para ello, los 5 meses anteriores viajé sin rumbo solo guiándome por la gratuidad como una chica normal (no quería hacer cosas artísticas aún). Los 10 meses tienen un nivel de aprendizaje que no esperaba recibir. Llegado el mes 11 mi ser empieza a contornearme nuevamente porque el año siguiente, llegado el mes 13, solo me dejará dedicarme a crear. Hasta aquí la entrega al mundo material estuvo muy bien… pero tiene fecha de vencimiento. El plan de WatsOnArt siempre va a seguir, pero algo me está diciendo que solo funcionará en la medida en que se lo entregue al mundo espiritual. A esta altura solo puedo decir: Creer o reventar.

Ser obediente a esa entrega me cuesta igual que a cualquier persona que se cuestiona qué va a comer o dónde va a vivir. Vivir en un constante estress mental de supervivencia comienza a molestar mi mente y noto que los kilos que tengo ganados en este viaje son por esa incomodidad… pero qué sana incomodidad. Quiero aprender a dejarme llevar sin vuelta atrás y me es tan difícil como a cualquiera que se inicia.

Iniciación

Nos iniciamos en caminos donde otros nos guían. Nadie puede ir solo, nada lo logro sola. Cada exposición de arte tiene para mí caras de personas. Sin caras de personas probablemente no haga la exposición. Mi motor, son quienes me inspiran. Quienes agradezco estén en esta vida para permitirme conectar con la realidad, la otra realidad. El amor de la amistad, el amor del colega profecional, el amor fraterno, el amor pasional y el amor por el mundo, entre otros, nos mueven. Nosotros elegimos en qué enfocamos la Intención.

Toda intención es una elección acerca de a qué queremos responder. Aquí en Londres encontré que las personas con las que quería hacer despegar WatsOnArt no comparten mis intenciones. Al principio pensé que eso era lo lógico y que “hacer negocios” era saber preservar mi mundo espiritual dentro del gran mundo de los negocios. Pero los puertos a los que me llevan no solo atentan directamente con mi intención, sino que la suprimen. Hoy le dije que no a la primer oportunidad de realizar aquello que soñé durante 20 años porque la forma que estas personas tienen es directamente opuesta a mi intención. Hoy dije que no a La reunión que desié conseguir durante 3 años.

Estas personas, que tienen sobre los 40 años, son parte de un sistema que aún perdura. La decisión de no trabajar con estas dos personas implica no disponer mi proyecto para que alimente la maquinaria del mundo viejo. Yo no pertenezco a ese mundo, ni me interesa. Esperaban que como mujer joven me acostase con el inversor que le interese mi… arte? En primer lugar, para mi generación feminista eso ya no es comprensible. Y en segundo lugar, eso es una bastardeada fuerte al Arte, porque entonces se me darían los recursos que pido a cambio de un uso sexual, nunca a cambio de un crecimiento espiritual colaborado. Pide esas cosas solo el que no conoce su propio valor. El que quiera tener una vida feliz sabe que ese tipo de personas nunca atraerá algo bueno detrás y es mejor mantenerlas muy lejos. Mis negocios tienen que ser con mi propia gente.

El sueño que tengo para WatsOnArt es real. Confío en que se dará de la manera correcta porque me haré cargo de que así sea. No existe la suerte, solo existe nuestra intención y somos responsables de ella. Dejar que otro gobierne mi sueño con intenciones que no son las mías significaría querer verlo morir en poco tiempo, deformado y en manos de otro que utilizaría el arte solo para el dinero. Esa no es mi intención. Mi primer intención es el Arte, es decir, todo esto que describo que entiendo por Arte.

Couching

Cuando veo las dificultades y batallas a las que uno tiene que enfrentarse en el mundo real para proteger al Arte, muchas veces quiero irme corriendo a alguna pradera soñada con vacas voladoras. Es muy duro vivir cómo se bastardea al Arte. Hablar con Vanina una vez por semana me hace repuntar el objetivo, ver cuál es mi meta, cómo quiero llegar, cómo quiero desarrollarme mientras me dirijo hacia allá. Madurar como artista tiene facetas indescriptibles.

Una de las preguntas principales es: “¿Porqué WatsOnArt?”. La principal razón es que todos nos relacionamos con el mundo real y tenemos que producir su dinero para devolvérselo y sobrevivir. Mi sueño es construir un trabajo localizado muy cerca de mi puerta, tan cerca que por un mínimo pasadizo permita a miles de personas pasar para el otro lado y no volver a ser las mismas. Quiero construir mi trabajo al borde del precipicio, porque creo que este paisaje es invaluable y le salvará la vida a muchos.

¿Pero porqué no olvidarme de los demás y sencillamente hacer la mía y adentrarme a ese paisaje, en donde encontraré a seres inimaginables y seguramente con los recursos que busco? Lamentablemente para el mundo, luego del sueño de anoche, hoy estoy emprendiendo ese viaje. Me tambaleo como el primer paso de un senderista que comienza a bajar por un escueto caminito de ripio al raz de un muro congelado de 10 mil metros de altura. Todavía puedo ver la puerta abierta arriba mío y mi soga está amarrada al otro lado del picaporte. Es tan difícil bajar como subir.

Tengo la sensación de que hice en el mundo real todo lo que tenía a mi alcance y que dará sus frutos para WatsOnArt. Ahora tengo que confiar y dejarme ir.

Al capitalismo solo se lo puede enfrentar con Arte

Al capitalismo solo se lo puede enfrentar con Arte

SERES DE OTRO PLANETA 

Vivimos en un mundo donde la realidad económica realmente perjudica al arte. Valuar cada hora, cada conocimiento, con dinero no sirve para el mundo del arte, es decir, para el mundo de la humanidad. Millones de refugiados deben huir de sus hogares porque otros disputan bienes naturales en sus tierras, porque otros disputan límites de poder, porque otros distribuyen los bienes. Estos bienes fueron valuados con dinero, no con humanidad.

Vivimos sumergidos en una crisis humana desesperante donde un rayo de sol es un amigo que no te pide a cambio lo que gastaron en la cena, donde no le pido a alguien que me de dinero a cambio de los materiales que le regalo para pintar su casa. Si, los adquirí con dinero, pero no estoy dándole dinero. Tampoco por ello pretendo comprar su amistad.

Ahí tenemos la otra crisis. Convertimos todo en un negocio, inclusive las relaciones sociales. Hoy si alguien nos da algo sin pedir dinero a cambio, dudamos de cuál será su “otra” razón. Olvidamos la sencilla pureza de la razón fundamental para hacer algo por otro: somos la misma raza de seres humanos. No espero que hagas algo a cambio para mí, sino que correspondas a tu raza, toda. En cambio el miedo nos sectoriza en grupos sociales. El sentimiento de pertenencia a un grupo social no es más que la zona de comfort de otro límite de poder zurcado y conquistado… a costa de dejar a otros huyendo de sus hogares.

Mi hogar es un mundo que por momentos me dio terror por sus estructuras sociales. La solución: me mantuve al borde de la actividad social, es decir, fui siempre una “borderline”. Esa persona que uno mira en una reunión y no entiende qué piensa, qué hace, porqué está ahí, o peor, dudan aún de por qué razones ocultas se obliga a estar ahí. (Realmente no lo entiendo). Pensé que en este viaje iba a encontrar también dónde sentir que pertenecía. Pero si el arte me enseñó a no poseer ninguna realidad, entonces esta crisis humana me enseñó que las únicas personas que vale la pena acompañar en su viaje por esta vida son las que saben que están solas y desde allí deciden tratar al ser humano -todo- con dignidad, porque se consideran dignos. Estas personas toman como “amigos” a esas personas que también tratan al mundo así, no para pertencer a ellos (eso rompería el círculo precioso) sino porque vale la pena invertir la vida donde habrá más vida y alimentar menos al egoísmo.

Como dice el poema de una persona que es luz en mi camino:

“Se verde
Y sere celeste
Serenidad y alegría
Sé igualdad
Siempre igual
Sé solo
Siempre solo
Y sólo, solo”

Autor: Eclipse

 

CUANDO TE CUESTIONAN

Recuerdo a diario a las personas que me apoyan porque ven luego de muchos años la dedicación, la constancia, el compromiso. Pero a veces me desanimo y pienso que mi dignidad no es suficiente porque no se me permite entrar en el mundo del arte. Cuestionarse a uno mismo también es bueno porque uno puede ver todo lo que aún tiene por mejorar. Quien te ataca toca un punto débil que existe como tal y la aceptación siempre es el primer paso.

Me encuentro en un momento de mi vida formando mi estilo de arte rededor de un nuevo género dentro del arte que es demasiado nuevo. Lo llamo “Realities Extended by Art”= RE Art. Me gusta llamarlo así porque implica que mediante la tecnología extendemos la realidad con Arte. La razón por la cual no se me permite “entrar” en el mundo (mercado) del arte con este género tiene muchas aristas a las que realmente les doy la razón, porque desde sus binoculares mis acciones se ven como esa persona al borde de la reunión social. Al césar lo que es del césar.

 

MARCA PERSONAL

 “Sos artista, pero trabajas en tu marca como si fueras empresaria. No estás pintando todos lo días. (Dudo que seas artista).”

Lionel Simons (mi amigo y asesor de negocios) siempre cita la frase de Churchill que dice “There is a good reason to do things… and there is a real reason”. Dediqué los últimos dos años en WatsOnArt, mi marca personal, porque la intuición me lo dijo. A mí también me preocupa la cantidad de tiempo que me lleva y por sobre todo, lo sufro. A veces extraño los pinceles en mi mano y me duelen como una amputación. También me pregunto porqué estoy haciendo esto. Pero tengo 30 años y son suficientes para haberme visto hacer muchas veces cosas que con el tiempo tomaron extrema coherencia. Estoy confiando en mi impulso.

A la vez estoy conteniendo el impulso de crear, pintar, conectar… Dialogo todos los días con mi mundo espiritual y siempre me vuelve a indicar que haga lo que hoy tengo en frente. Un paso a la vez. Si bien el plan para transformar a WatsOnArt en una empresa creativa nace de mi impulso creativo, es mucho trabajo interior y exterior porque una empresa se enfrenta con otras dificultades que un proyecto de expresión personal.

Hoy llegué al punto de comprender mi plan de negocio. Si tuviera un inversor Angel para invertir en WatsOnArt ahorraría todo el tiempo de aquí en adelante. Pero mi tipo de inversor tiene que ser alguien que entienda el Arte y eso es difícil de encontrar en el mundo de los negocios. Por lo que voy a seguir con mi plan C, que es lo mismo, pero desde abajo.

Yo tampoco pensé que me tomaría todo este tiempo, pero cuando miro hacia atrás veo que tres años no está mal para crear una marca. Todo este tiempo tuvo experiencias muy buenas como también limitantes externos: La crisis de Argentina, las casi 12 historias distintas que tengo de personas que se metieron en mi vida durante estos años para intentar manipular el proyecto, las promesas incumplidas de personas de alto nivel social y económico que me hicieron trabajar gratis a cambio de colocar mi proyecto en buenas manos (lo cual, reitero, nunca cumplieron), y mi realidad económica de artista plástica y “millenial low-cost”. Hoy quiero aprender a dejar de culpar a las circunstancias externas y arrancar mi plan C sin depender de nadie y eligiendo como compañeros a quienes de verdad fomentan el Arte.

 

SER AUTODIDACTA

Trabajo desde los 14 años. Nada de lo que tengo o hice viene de otro lugar que no sea mi espalda o la ayuda de mis padres. No es fácil trabajar desde los 14 años. Mis padres, indudable apoyo incondicional, me dieron una buena educación, una casa, hermanos increíbles, salud y mi exótico apellido. Más que suficiente. Luego, el que quiere celeste…

 

 En Londres, montando los bastidores para una exposición.

Una vez un coleccionista bastante importante miró mi obra y me dijo: “Claro, tenés menos de 30 años y sos una mujer digna que siempre hizo las cosas por su propio mérito. Conozco tu obra desde hace muchos años y sé cuáles son las más fuertes. Tengo el gusto de haberle regalado una a alguien importante. Sin embargo en los últimos años te noto cambiada en tu pintura. Y ahora que veo tu versión digital, este “agregado” entiendo que estás innovando porque te mantenés por tu propio arte y tenés que comer.” Mentira la verdad.

Que estar tanto tiempo desconectada de la pintura no me hace bien, es claro. Que lo hago porque “quiero innovar y comer” es un juicio muy triste. Es como decidir ser artista para ganar status quo y creerse cool. Ahora que viajé por el mundo encuentro que hay Mucha gente que se hace artista para eso. Pero en mi país y en mi realidad la crisis económica es tan fuerte que si alguien decide ser artista lo hace por elección, aceptando que quizás nunca tenga dinero, pero sí será feliz.

Ese mismo coleccionista luego dijo lo siguiente: “…pero si algún día hacés una pintura grande de la casa rosada y hacés que Alfonsín salga al balcón y diga su tan aclamado discurso… entonces avisame que esa obra es mía”. Para hacer una película… anécdotas, miles.

 

RE ART

El prejuicio es: Si sumás realidad aumentada a tu arte es porque “necesitas sumar algo a tu arte para que sea arte, porque tu arte no es tan bueno entonces”. PERO cuando transmitís lo que a ellos les toca el alma, sí lo aceptan… Entonces ¿Qué es el Arte?

El RE Art puede ser mal utilizado por las personas que se hacen artistas falsamente; o técnicamente utilizado por las personas que dignamente hacen arte decorativo, marketing o publicidad; o espiritualmente utilizado por artistas que logran hacer “Arte”. La gran diferencia está en la razón del creador y en su consecuente e inevitable mensaje que se trasluce en la obra de arte. El Arte no miente. Si tiene un uso decorativo, si tiene una habilidad técnica, si tiene un efecto emocionante, o si es un grito desaforado por desapegarse de la realidad que resulta en un trabajo visual que transporta a una pregunta existencial humana (hay que ser un privilegiado para estar embarcado en eso).

El mismo coleccionista que juzgó que agregaba tecnología a mi arte para “innovar”, se emocionó cuando se le ocurrió cómo el RE Art le haría feliz a él. Si, el RE Art juega con un límite perverso. Estamos en el borde de todo: lo real y lo digital, lo efectista y el concepto, lo metafórico y el relato. Y además, usamos las seis cosas a la vez. No les puedo explicar la energía que demanda producirlo.

Entonces vuelve a mi mente la bendita respuesta (bendita por los dioses del arte) que me calma cada vez que vienen a mí las observaciones acertadas que me mantienen “fuera” del mundo establecido del arte: Soy una autodidacta. Mi primer computadora la compré trabajando. Lo mejor que me compré en la vida fue la Cintiq y de hecho lo hice porque el peso argentino se devaluaba y quería tener una herramienta que me permitise seguir creciendo. No tengo un mecenas o sponsor detrás que mantenga mi techo, alimentos, materiales, gastos de producción y necesidades tecnológicas. No cuento con toda la tecnología necesaria para producir todo lo que mi ser espiritual quiere producir. Voy adquiriendo las cosas siempre de a poco y barajando mi realidad con ir adquiriendo los conocimientos abstractos y técnicos para crecer hacia donde deseo ir, y a la vez desarrollándome como persona. Suena gracioso: “Deseo ser una artsita que haga RE Art”. Mi sueño es contar con las herramientas necesarias para crear mi mundo paralelo, hacer que cualquiera pueda ingresar en él y darle las herramientas para que cree el propio.

 

CIUDAD AUTOMÁTICA

A diferencia de otras personas que sí pueden producirlo porque tienen otros medios y la misma dedicación, mi necesidad de comer me hace también evaluar cómo insertar este arte en un mundo capitalizado. Pero para eso primero hay que tener muy en claro el Arte, porque el mundo capitalizado solo degenera al arte. Todo lo que se te paga con dinero, con dinero se te reclama a cambio.

Pude haber lanzado los productos hace unos años y quizás exitosamente, pero primero yo tenía que madurar qué es lo que estoy ofreciendo. Para eso tenía que entender cómo generar un producto que sea Arte y que no me ate al sistema capitalista.

La fusión de sonido, animación y pintura real no es un efecto comercial, sino la presentación más coherente de cómo percibo la realidad como jóven del mundo XXI. Cuido que la tecnología que suma arte a mi pintura no reemplace a la obra. Cada una de estas tres cosas tienen que ser por sí mismas y sumadas tienen que transformarse en una cuarta entidad, la puerta de entrada a otra realidad. Eso que nos cautivó al ver una pintura de Ciudad Automática animada y nos toca directamente la cuerda cardiovascular más auténtica y nos devuelve al mundo totalmente cambiados. Eso es Arte. Ese es el punto en el horizonte que nunca debo perder de vista.

La serie de pinturas “Ciudad Automática” nació a lo largo de mi maduración como ser adulto desde los 20 años, pasando por varias etapas. Se trata de mi relación con mi ciudad natal. Por momentos la admiré, por lo momentos… la odié. Muchas veces me rompió el alma y me torció los brazos para hacerme más fuerte, muchas otras veces me presentó a las personas cuyos espíritus hoy guían mi camino y que sé que sólo podría haber conocido allí o gracias a ella. “Ciudad Automática” nace en Buenos Aires y seguramente se expanda a otros territorios, tomando las formas de otras ciudades que habito, pero siempre es la misma ciudad con la que me relaciono. Por medio de ella vivo mi supervivencia en este mundo.

Incorporar RE Arte a “Ciudad Automática” fue algo que me dijo mi intuición. Gané más desprecio que felicitación. Atraje primero a oportunistas y solo con el tiempo a las personas que realmente la entienden: la nueva generación. Producir mi arte es ir en contra de los tiempos de este mundo. Enfrentar el capitalismo con Arte. Producir mi propia App provino de mi bolsillo y así lo sigue haciendo. Una vez una amiga se asustó cuando le dije que a veces comía menos para pagarle a los programadores. No lo sé, lo hago lo que me dice la intuición. Eso me hace feliz. Menos hambre.

 

UNO HACE LO QUE DEBE

Estoy haciendo lo que hago porque así lo siento y de a poco comienzo a entender de qué se trata toda esta nueva movida de arte, este nuevo género de RE Art. Empiezo a entender porqué es tan despreciado por el mundo del arte tradicional (justas y otras no tan justas razones). Mis sueños son claros. Me llevarán tiempo y etapas muy distintas, pero apenas tengo 30 años. Ni lenta ni perezosa, no estoy corriendo.

No me pienso como una artista hecha y resuelta. No por eso dejo de presentar mi presente con dignidad. Solamente sé que me falta mucho por recorrer. A la vez veo quién soy hoy y cómo el éxito no es cuantificable. Lo importante es que está hecho y es un primer paso. Si aún mi trayecto no es el de otros artistas que admiro será porque tengo otro camino y en el futuro podré compartir nuevas conclusiones.

C’est la vie.

Pasajera en tránsito perpetuo

Pasajera en tránsito perpetuo

Ésta es mi vista preferida de Londres, desde el Tate Modern Art. Cuando estudiaba arte en Buenos Aires y escuchaba que alguien habia venido a ver una exposicion de arte aquí, me daba un cierto pudor. Un respeto indeceado por sentirme inferior. Yo no tenía ninguna certeza, o menos indicaban mis posibilidades sociales, que podría ir algún día a ver una exposición con la tranquilidad de quien tiene ese estilo de vida y puede mantenerlo. Con la tranquilidad, fruto de la seguridad económica, de quien sabe que puede volver a ver otra exposición allí comunmente.

Hoy vine a ver la vista de la basilica St Paul desde este lado del rí porque era un programa ocacional de virnes por la noche y porque es un lugar en el mundo que me reconforta. Necestaba con desesperación una bocanada. No tengo la tranquilidad de poder volver a ver una muestar aquí. Ya no necesito esa tranquilidad. Tengo más bien la seguridad de no poder volver a entrar a UK por un mínimo de 6 meses, con suerte. Porque anoche sucedio el Brexit finalmente.

Mi familia es británica por el lado de mi padre. Tenemos derecho a llamarnos británicos, pero los más chicos de la familia, los nacidos luego del 86 no tenemos derecho a tener ciudadanía desde el cambio de leyes del Commonwealth en 1982 con la retirada de Hong Kong de sus colonias. Es como tener derecho a llamarte auto y no tener derecho a poseer uno en toda tu vida.

Mi vida no es la del artista que puede pagarse cualquier realidad. Al menos no por ahora. Muchos piensan que sí y se equivocan. De este lado de la pantalla hay una chica de tan solo 31 años que no entiende otra cosa en su vida que no sea el arte. Desde los 19 años dejé mi ultimo trabajo de dependencia para dedicarme solo al arte, en la forma en la que me lo concediese, y aquí estoy. Mis ahorros nunca me permiten proyectar mi vida más allá de 3 meses.

Es un estado de vida que muchos no soportarían y que automáticamente pensarian “claro, por eso te va bien, porque lo soportás, pero no es natural a mí soportar ese estress”… yo creo que tampoco me es natural a mí. Vine a ver ésta vista de la manera en la que menos soñe verla: no sintiendola “mía”…

Claro, Buenos Aires es mía. Me la conozco de pies a cabeza. “Me” porque uno se refleja en su ciudad. La recorri y la viví de la misma manera que todo lo que vivo esta vista: Nunca fue mía del todo. “Mía” como quien cree que por tener plata para pagar el antojo que desea la podrá poseer más, sentirse más a gusto, sentirse más capacitado.

Hoy, despues de muchos años y desde ya hace unos cuantos años agradezco que ninguna realidad haya sido mía. Mi realidad siempre fue el arte. El arte, si de verdad es un suceso de vida o muerte en tu vida, te va a dar lo que le pedís a cambio de una sola cosa: todo. O todo o nada de arte. En Buenos Aires nunca tuve más que lo que mi espalda gano de moza para pagar las cuentas, mi mano gano de diseñadora para comer, mi mente gano de directora de arte para progresar artísticamente. Buenos Aires me mantuvo siempre a raya.

Cuando era pequeña solia rezarle al dios en el que creia una cosa. Le repetía una frase pausando el silencio entre medio de cada repeticion escuchando el silencio de la fuerza espiritual del arte. Al mundo espiritual hay que hablarle y para eso escucharle. Cuando terminaba la tercera repetición un escalofrío me recorría. Sentía que una mirada de otro mundo me escaneaba, me sacaba toda careta y evaluaba si lo que acababa de pedir restaba pedido con la total coherencia de todas mis celulas. ¨Dios, haceme una gran artista”.

¨Gran¨ depende siempre de la grandeza que uno considere grandeza.

Mi realidad, al menos por ahora, no me coloca en un nivel de privilegio, como la mayoria de la gente cree, espera, me desea (gracias por ello) o proyecta. Estoy en etapa de crecimiento. Quizás podría haber saltado a ese mundo de arte y dinero unas cuantas veces en mi vida. Con muy pocos años y mucha suerte. Pero siempre decidí no dar ese paso hasta estar lista. Ese escaneo (o habrá sido esa sugestión) me sugerian que no me apure. No me arrepiento en ningun miíimetro. La realidad del mundo de ese entonces no estaba ni cerca del giro visagra que la sociedad viene haciendo en los ultimos 10 años. Amo la realidad del mundo a la que esperé para pertenecer hoy. El otro mundo podria no haberme hecho feliz. Nunca lo sabré. “Corazón que no ve, no siente”.

Hoy no tengo mucho, tengo arte y soy feliz. Sé que construyo algo sólido cuando creo en conjunto con las personas a las que admiro. Los vínculos son lo más importante en mi vida. Ya no llevo conmigo la creencia de una entrega al otro incondicional hasta niveles inconscientes de autobicot. Mi entrega al mundo es por medio del arte. Que entienda el que pueda entender. Y quien me entienda, sabrá que mi entrega es sincera. Todo al servicio del arte.

Pero no es fácil. Hay que sobrevivir, en este mundo, y trabajando del arte. Muchas veces me encuentro en momentos de comer menos y progresar artísticamente. Extaordinariamente mi cuerpo se desvalancea más en esos momentos y subo de peso. El estrés ya es tan parte de mi vida que puedo distinguir el sano del malo. El sano es tan solo un silvido matutino, la temperaura ideal para estar alerta. No entendería una vida sin estar despierta. No entendería una vida tranquila, segura, estable, comoda y cuidada. Me deprime instantáneamente. Si buco ahora trabajo fuertemente para constrir mi propia estabilidad es porque la gran musa del arte ya sabe que soy suya. Siempre romperé la comodidad con creatividad.

Quizás por eso me volví “emprendedora”. Desde chica cada pasatiempo que tuve lo transformé en un proyecto. Será también porque mis padres me enseñaron a trabajar desde los 14 años. Será porque soy millenial latinoamericana, es decir, cuando nací, en 1988, mis padres aun sufrían los efectos tardíos de la reseción mundial de 1970 que llevó a américa latina a su endeudamiento y posterior reseción en 1980. En el año 1987 la crisis de la bolsa americana (norte-americana) seguiria azotando a latinoamerica, ya que los que tenían dinero lo habían invertido en dicho mercado. Para cuando yo nací, mi padre ya había visto sus ahorros (con los que esperaba pagar el préstamo con el que compró nuestra casa) transformarse en casi nada dos veces… y en 11 años más le sucedería otra vez en el Corralito Argentino. Mi padre, quien nació en argentina por casualidad (porque sus hermanos nacieron en países distintos por ser una familia viajera) tenía ya casi 35 años y recibía en sus brazos a su quinto hija, Josefina. Él venía de viajar por el mundo y no había vivido lo que mi madre sí había vivido de pequeña en la Argentina., quien sí había vivido de pequeña el default de 1957 y recordaba no haber podido comprar el pan. Mi madre ya sabía cómo nunca tendría que faltar el amor en épocas de crisis.

Soy millenial, hijos de Baby Boomers latinoamericanos que también discfrutaron del “deme 2” y de grandes procesos de globalización y privilegio económico por la carrera médica de mi padre, quien estudió en la misma universidad y un año posterior al Che.

Soy millenial latinoamericana, no me tocó ver al mundo en otra cosa que no sea la reseción. Mis amigos millenials de otros continentes la vivirían en persona solo luego de sus 18 años, endeudándose a causa de, o luego de la universidad. Solo de grandes nos entenderíamos todos por igual. Quizas por esto me da lo mismo tener o no tener, preferible poder compartir. Y quizás por eso tambien, aspiro a contruir dignamente un estado de vida que me permita vivir por mí autentica valía, que eligo sea por la entrega al arte. No al sistema, si al arte.

Tiene un orígen que mi perfil sea de “Artista y emprendedora millenial”.

Cuidando a Tallulah en Sydenham. Trusted House Sitters.

Primero Latinoamericana

Primero Latinoamericana

 

Este es por fin mi primer post, con la página terminada y entendiendo mejor qué es lo que tengo para dar. Si posteo cosas anteriores a esta fecha es porque las tenía de borrador y se irán acomodando en sus fechas correspondientes y sucesos presentes.

Deseo hacer este blog desde el 16 de abril de 2019, cuando salí de viaje desde Buenos Aires hacia… no tenía rumbo. Estaba cansada de no escucharme. Había comprobado miles de veces cómo y cuánto me equivocaba siempre que no escuchaba a mi intuición. Necesitaba dejar atrás Buenos Aires de forma definitiva, como quien necesita pasar página… luego verá si vuelve a agarrar la misma revista mientras espera a que le corten el pelo. Necesitaba necesitaba salir del ruido social de Buenos Aires.

En este viaje mi voz interior se transformó en mi voz de supervivencia mayor y pasé por una lenta y consciente transformación profunda. Fuera de la zona de comfort y viajando sola lo que más se resalta es cómo sobrevivir (hacia adelante) y cómo preservarse (hacia atrás). Esto se enfatiza cuando en especial uno mantiene no tener un rumbo geográfico definido. Tengo un objetivo.

Podría decir que es un proyecto cultural-tecnológico, pero es por sobre todo un estilo de vida. Me es cada vez más certero de que al estar en tránsito constante atravieso muchas realidades a cada paso y cada uno de mis movimientos las cose con un punto de hilo y aguja que me identifica. Esta voz, a la que todo le agradezco, me dice a gritos que empiece este blog porque quizás puedan otras personas ver por medio de mis ojos tanto para aprender como para estar en desacuerdo y que ambas cosas nos permita a ambos crecer.

No busco GCU (gente como uno) y su derivada pertenencia social. Prefiero individualidades que amen la verdad que subyace en las contradicciones de esta realidad y por ello sepan qué es ser libres. Sea lo que sea, dejo este blog en las manos de cada quien, para que sea lo que sea.

Y claro, les dejo un tema que me hace sonreir cada vez que últimamente por este lado del mundo falta el sol:

 

Gracias por ser y hacer.

Josie Watson

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