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VIVIR EL ARTE by Josie Watson

¿Qué me motiva?

Hay días que llegan con sueños la noche anterior.

Estoy empezando a recibir el coaching de Vanina Marano paralelamente a este viaje. Su acompañamiento no es solamente de marketing sino también espiritual. Después de cada reunion web semanal o de poner en práctica la tarea que me deja, todo se reestructura en mi.

Muchas veces caminar con pasos pequeños hacia un objetivo es la proeza más difícil del año. Cada paso, y los más pequeños más importantes son, implican cambiar todo nuestro interior. Pero el cambio no es definitivo porque pasado el momento de valentía volvemos a ser las mismas personas, con los mismos hábitos de siempre y un conjunto de costumbres que no están acostumbradas a fomentar acciones como las que hicimos en ese pequeño, pero gran paso.

Volvemos a nosotros y pensamos “¿Para qué hice tanto esfuerzo en hacer apenas un miligramo de acercamiento a un objetivo que aún está lejos, si al terminar de hacerlo, aún viendo sus frutos y lo fantástico del cambio, vuelvo a mi ser de todos los días o a mis tareas y obligaciones cotidianas y mundanas?”. Todos sufrimos. Este sufrimiento es el que nos hermana a las personas que se comprometen con sus objetivos. No nos sentimos “iguales” por haber sido “exitosos” por lograrlos o intentarlos, sino porque sabemos por lo que pasa el otro en cada presente y entendemos sus zapatos.

Todos sufrimos evolucionar, como a un niño cuando le duele que le salgan los dientes. Ponerse un objetivo es todo un viaje. El análisis de marca personal que estamos haciendo con Vanina no es un “como volverse influencer en 10 semanas”, sino la ardua tarea de testear qué comunicar como artista.

“Artista”

Hoy tuve una de esas llamadas con mi hermana mayor que tanto bien me hacen. En las que hablamos de las cosas que nos cuestan de este mundo real-material porque nos tira el mundo espiritual-creativo. Luego de nuestra charla me quedé pensando en este concepto de “artista” y recordé cuánta gente no desea llamarse así huyéndole a una estructura, cuando otros se dicen solamente artistas para explicar la inevitabilidad de su proceder en este mundo.

Veo al ser artista como una puerta. Entre el mundo cotidiano, tangible y visible, y el mundo suprareal. Un mago que abre la existencia de la naturaleza y nos muestra cómo ella se mueve en cada microsegundo para mantenernos en esta existencia material. El artista es un mensajero, un picaporte, una mirilla, una puerta, un portón, una llave, un canal, un lápiz, un pincel. Toda persona puede pasar por su camino y llegar al otro lado. Es verdad que no todas las personas pueden abrir ese canal. Digno y humilde rol el del artista.

Pienso que todos tenemos un artista dentro, porque cuando alquien nos lleva a esa otra realidad con su arte no volvemos a ser los mismos, somos más de esa realidad. Quizás nos tome muchas visitas (muchísimas) hasta convencernos de que ese otro plano existe tanto como el tangible. Pensar que los niños son los que menos lo dudan porque más alejados están de las estructuras sociales. Sembrar la semilla del arte en alguien no es más que mostrarle su propio poder creativo. Primero desde la obra de uno, luego haciéndolo pasar por esa puerta, finalmente dándole su propio amuleto creativo, o ayudándole a que lo encuentre.

El Arte es la expresión fruto de una técnica, la técnica es el amuleto, el amuleto primero es una energía espiritual que va cambiando de formas. El amuleto tiene por misión contornear nuestra nueva forma interior para que aprendamos a usarlo. El para qué lo usemos es la clave de la Intención. Podemos usar el arte para agradar a nuestra sociedad o podemos usarlo para generar puentes hacia la otra realidad. Claramente uno y otros tendrán resultados económicos y tiempos evolutivos muy diferentes entre sí, así como estados de felicidad muy opuestos. En el mundo de hoy los artistas tenemos que dialogar con esas dos “utilidades”. Mientras un lado de nuestra puerta mira a un cándido mundo espiritual, el otro lado de la puerta se fragua bajo la temperatura de las exigencias de supervivencia económica.

Los artistas entendemos como cualquier otro mortal la diferencia entre ser y sobrevivir. Y además sabemos que todas las personas podrían ser artistas, porque todas las personas fueron hechas para vivir conectadas con su realidad espiritual. Lo que es extremadamente difícil es sobrevivir del arte.

La intención

El porqué define para qué plano estamos trabajando. Es difícil auto-permitirse pasar del plano materialista al plano espiritual porque dejamos de pertenecer al sistema monetario y pasamos al otro sistema, al comunitario. Más de una vez recibiremos ayuda de quienes nos siguen en nuestro camino espiritual. Esas ayudas no serán salvatajes obligatorios sino honestas entregas de apoyo moral y espiritual por parte de las personas que admiran que nos hayamos decidido a entregarle Todo al Arte. Estas personas son parte de nuestra vida y por ello reciben los frutos espirituales de lo que hacemos y por ello, con felicidad, nos ayudan. O, mejor dicho, nos colaboramos mutuamente. No hay cuentas pendientes donde ambos somos para el otro.

Entender esta dinámica y no autoculparse con “tengo dinero, no tengo dinero, le debo tanto a, no sé cómo llegar a…” fue lo primero que me hizo lanzarme en este viaje. Conocí antes de partir a un par de personas que vivían así, es decir, que viajaban en la Gratuidad. Tener menos recursos te da más espacio espiritual para percibir al otro. Es muy alto el número de personas que te ayudarían a cambio de que una sola vez en su vida alquien los mire por lo que realmente son. Imagínate si además reciben esa mirada 100% desinteresadamente. El poder humano es muy fuerte. Cuando miramos al otro por lo que Es (y no por lo que proyectamos para nosotros mismos) entonces lo hacemos libre, reafirmando su esencia y lo hacemos más fuerte. Mirar al otro por lo que Es es tener ventanas en lugar de ojos y dejar que el mundo espiritual moldee lo que vemos, le saque capas de superficialidad. Vemos entonces más adentro. Si nuestra intención es verdadera, al mirar crearemos una realidad y, si la gratuidad tiene lugar, se la daremos al otro, porque nunca fue nuestra, y quizás no le veamos nunca más, pero hayamos cambiado su vida.

Sobrevivir

Es difícil mantener este foco cuando también hay que tomar un colectivo y un subte, pagar la luz a principio de mes o atender el timbre que acaba de sonar cuando no esperamos a nadie. La dinámica entre el mundo exterior y el interior nos mueve en dos planos paralelos. Mi viaje se trata de ir dejándome llevar cada vez más por el plano espiritual. Hoy escribo esto porque después del sueño que tuve anoche siento que algo me grita: No vuelvas atrás.

Son muchas cosas las que pasaron en Londres en esta cuarta visita. Y hay personas particulares que tengo que dejar atrás. Estuve 5 meses desarrollando el plan de negocios para WatsOnArt y dispuse todo mi tiempo para ello, los 5 meses anteriores viajé sin rumbo solo guiándome por la gratuidad como una chica normal (no quería hacer cosas artísticas aún). Los 10 meses tienen un nivel de aprendizaje que no esperaba recibir. Llegado el mes 11 mi ser empieza a contornearme nuevamente porque el año siguiente, llegado el mes 13, solo me dejará dedicarme a crear. Hasta aquí la entrega al mundo material estuvo muy bien… pero tiene fecha de vencimiento. El plan de WatsOnArt siempre va a seguir, pero algo me está diciendo que solo funcionará en la medida en que se lo entregue al mundo espiritual. A esta altura solo puedo decir: Creer o reventar.

Ser obediente a esa entrega me cuesta igual que a cualquier persona que se cuestiona qué va a comer o dónde va a vivir. Vivir en un constante estress mental de supervivencia comienza a molestar mi mente y noto que los kilos que tengo ganados en este viaje son por esa incomodidad… pero qué sana incomodidad. Quiero aprender a dejarme llevar sin vuelta atrás y me es tan difícil como a cualquiera que se inicia.

Iniciación

Nos iniciamos en caminos donde otros nos guían. Nadie puede ir solo, nada lo logro sola. Cada exposición de arte tiene para mí caras de personas. Sin caras de personas probablemente no haga la exposición. Mi motor, son quienes me inspiran. Quienes agradezco estén en esta vida para permitirme conectar con la realidad, la otra realidad. El amor de la amistad, el amor del colega profecional, el amor fraterno, el amor pasional y el amor por el mundo, entre otros, nos mueven. Nosotros elegimos en qué enfocamos la Intención.

Toda intención es una elección acerca de a qué queremos responder. Aquí en Londres encontré que las personas con las que quería hacer despegar WatsOnArt no comparten mis intenciones. Al principio pensé que eso era lo lógico y que “hacer negocios” era saber preservar mi mundo espiritual dentro del gran mundo de los negocios. Pero los puertos a los que me llevan no solo atentan directamente con mi intención, sino que la suprimen. Hoy le dije que no a la primer oportunidad de realizar aquello que soñé durante 20 años porque la forma que estas personas tienen es directamente opuesta a mi intención. Hoy dije que no a La reunión que desié conseguir durante 3 años.

Estas personas, que tienen sobre los 40 años, son parte de un sistema que aún perdura. La decisión de no trabajar con estas dos personas implica no disponer mi proyecto para que alimente la maquinaria del mundo viejo. Yo no pertenezco a ese mundo, ni me interesa. Esperaban que como mujer joven me acostase con el inversor que le interese mi… arte? En primer lugar, para mi generación feminista eso ya no es comprensible. Y en segundo lugar, eso es una bastardeada fuerte al Arte, porque entonces se me darían los recursos que pido a cambio de un uso sexual, nunca a cambio de un crecimiento espiritual colaborado. Pide esas cosas solo el que no conoce su propio valor. El que quiera tener una vida feliz sabe que ese tipo de personas nunca atraerá algo bueno detrás y es mejor mantenerlas muy lejos. Mis negocios tienen que ser con mi propia gente.

El sueño que tengo para WatsOnArt es real. Confío en que se dará de la manera correcta porque me haré cargo de que así sea. No existe la suerte, solo existe nuestra intención y somos responsables de ella. Dejar que otro gobierne mi sueño con intenciones que no son las mías significaría querer verlo morir en poco tiempo, deformado y en manos de otro que utilizaría el arte solo para el dinero. Esa no es mi intención. Mi primer intención es el Arte, es decir, todo esto que describo que entiendo por Arte.

Couching

Cuando veo las dificultades y batallas a las que uno tiene que enfrentarse en el mundo real para proteger al Arte, muchas veces quiero irme corriendo a alguna pradera soñada con vacas voladoras. Es muy duro vivir cómo se bastardea al Arte. Hablar con Vanina una vez por semana me hace repuntar el objetivo, ver cuál es mi meta, cómo quiero llegar, cómo quiero desarrollarme mientras me dirijo hacia allá. Madurar como artista tiene facetas indescriptibles.

Una de las preguntas principales es: “¿Porqué WatsOnArt?”. La principal razón es que todos nos relacionamos con el mundo real y tenemos que producir su dinero para devolvérselo y sobrevivir. Mi sueño es construir un trabajo localizado muy cerca de mi puerta, tan cerca que por un mínimo pasadizo permita a miles de personas pasar para el otro lado y no volver a ser las mismas. Quiero construir mi trabajo al borde del precipicio, porque creo que este paisaje es invaluable y le salvará la vida a muchos.

¿Pero porqué no olvidarme de los demás y sencillamente hacer la mía y adentrarme a ese paisaje, en donde encontraré a seres inimaginables y seguramente con los recursos que busco? Lamentablemente para el mundo, luego del sueño de anoche, hoy estoy emprendiendo ese viaje. Me tambaleo como el primer paso de un senderista que comienza a bajar por un escueto caminito de ripio al raz de un muro congelado de 10 mil metros de altura. Todavía puedo ver la puerta abierta arriba mío y mi soga está amarrada al otro lado del picaporte. Es tan difícil bajar como subir.

Tengo la sensación de que hice en el mundo real todo lo que tenía a mi alcance y que dará sus frutos para WatsOnArt. Ahora tengo que confiar y dejarme ir.

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