Probemos con estos que nos permitieron construir nuestras herramientas, pulir la piedra, escribir con una pluma, construir un diminuto reloj, ensamblar las partes de un microchip. Aquí estamos pulgares. Ustedes dos y yo. A ver quién dispara primero. Claramente morí yo.

Los vínculos, las artixulaciones tan únicas y sus filamentos que nos permiten llegar a niveles de prexision minúsculos.

Mandenle un beso, díganle que sueñe con los angelitos y que sepa que sea donde sea que esté, yo siempre la cuido y la cuidaré. Que me perdone si en un descuido o por ignorancia no lo hago. Si, decile que ya entendí que eso no estuvo tan tan bien. Lo mismo, si, eso estuvo totalmente mal. Pero me entiende, todo es parte.

Mi puna mejana, mi cuna familiar, el menhir en el bosque, el barco en alta mal.

 

M. López