Monopolio

Me veo como me veo
La oscura línea dentro de mis párpados
Acumula el barro, hollín y abandono
que tu gente que pasa a las chapas
Tira sobre los demás.
Entretejo con el barro una túnica
Que agito ante tus cuernos
Marcando la distancia entre los dos
No te quieres cerca, no te quieres lejos
Hueles y persigues mi poder.
La grieta me recuerda esa infancia
En la que antes de jugar me confiabas
Tus pesadillas, el grito de mamá, la travesura
Nuestros juegos, el sueño era el mismo
Hermanos antes del monopolio.
Creí en nuestra blanca y suave piel
No vi cómo le hice lo mismo a los demás
Ahora entiendo la magia y el poder
Con el que pude sucumbir a cualquier alma
Termino este contrato acá.
El conjuro de esta realidad
La incongruencia de nuestra sangre
La falta de fe, merecida impunidad
Las miles de veces en las que golpeas mis músculos
Y solo vuelvo a levantarme y mirarte.
Apoyar la copa de vino al filo, adrede
Comienza a caer, romperse y en astillas
Mi impulso espera crédulo tu activar
Se rompe y vos ves brillantina, yo veo lo que es
Abandono e inconsciencia.
Las cosas serán siempre así
La naturaleza sabia dicta
Que al cielo se entra de a dos
Seguiremos reencarnando
El amor implica conversion
Por eso niegas a Dios, a los dos.
M. López

Nota 2. Desprogramar

Nota 2

 

Nada existe. Todas esas variables de ti que están frente a ti son cada una de las cosas que no eres. Jamás podrás verte. Si lo haces jamás podrás desprogramarte. Cada una de sus caras que miras de perfil son tan solo el filo de la hoja de un libro. Te leo por tu lomo. Nombre (Título). Clase (Editorial). Familia (Idioma). Eres el conjunto de una infinidad de variables que te forman. Elijes que te conformen. No elijes ni aquí, ni hoy, ni mañana. Primero eres. No tienes una misión, tienes una función. Primero eres. Elije ser tu función. Deja de renunciar.

Nota 1. Trauma

Nota 1

 

El capitalismo vende y premia al ego. A quien no se mueve por el ego el capital no puede reflejarle directamente, ya que el capitalismo refleja el proyecto de un valor, no al valor en sí mismo. El capitalismo es un espejo de los sueños, los planes, las metas y así de las imágenes externas de quienes están en capacidad de realizar esos sueños. Estas personas no son en sí personas sino lo que pensamos acerca de ellas desde el panóptico de la sociedad. Su imagen externa es valuada por el poder que representan o no representan. La imagen es fruto de la evidencia de su raza, género, edad, capacidad económica, red social, impacto visual. Como sociedad creamos estándares de belleza que no nos producen miedo, personas seguras de sí mismas o con mucho “valor”, es decir, reconocimiento social o dinero. No queremos tener miedo y por eso buscamos personas con sustento propio. El sustento se transforma en el foco de trabajo interior de esa persona. Sabe que depende de ese sustento para ser valuado y así obtener recursos con los que sobrevivir. La realidad 3D se trata de este intercambio. Por ejemplo un tipo de sustento es la red social que la persona genera y mantiene en rededor suyo convirtiéndose en ejes importantes de esa microsociedad. Estos suelen ser actores, vendedores, o las personas más carismáticas dentro de un grupo familiar. Otro sustento es la belleza física y la consciencia del impacto de la presencia de una persona. Nadie tiene un solo sustento, sino que el sustento de cada uno es un entramado único e irrepetible que conjuga muchos tipos de sustento. Nuestro valor propio está directamente ligado a nuestro sustento personal. Buscamos validar la construcción de nuestro sustento por otros que compartan cierta parte del mismo. La identificación con el grupo social, la ideología político-económica-social, la Fé, el gusto sexual, los intereses, etc. Y así, nos necesitamos los unos a los otros para valorarnos y construirnos. 

 

De manera superflua y errada podría decir que quien se construya en amor tendrá o buscará tener una relación amorosa y amable con las personas, y quien prefiera el dolor buscará entablar vínculos dolorosos. La psicología moderna se resume en este -a mi gusto muy errado- juicio. Esto se puede refutar rápidamente al aludir que el sustento “amor” u “dolor” son construcciones. Una persona llama “bueno” a algo malo y la otra “malo” a algo bueno ¿Qué es malo y qué es bueno? Es más posible que la persona que cree se da amor a sí misma podría no saber que se está encerrando en una prisión estructural y que la persona que se auto inflige un dolor no sepa que en parte se mantiene libre de algo al hacerlo. En lo bueno siempre hay algo malo y en lo malo algo bueno. Todo tiene los dos compuestos opuestos necesariamente para poder existir y ser posible. En resumidas cuentas todos vivimos en una jaula y todos somos libres.

 

A las “mujeres latinas” (perdón porque decir esto es una generalización muy grande) nos enseñan desde muy pequeñas que la valoración radica en la aceptación y deseo del hombre. Sea nuestro padre, tío, hermano, amigo, hermano de la amiga, o el chico más bello del grupo de amigos, las mujeres latinas nos miramos bellas a través de los ojos de ellos y coqueteamos en cada vuelta de renglón con ello y entre nosotras. Como mujer espero una fuerte influencia externa de aprobación. Luego, la primaria sensibilidad femenina con la que llegamos al mundo es custodiada de mantenerse un poco más suave, amable, servicial, dulce, buena… que las travesuras a las que se invita casi instantáneamente a los niños (masculinos). Las niñas son princesas, los niños son Shreks.

 

Entonces, lejos de haber querido comenzar con el capitalismo-hetero-normativo, me encuentro como persona con un trauma relacionado con la percepción de mi propio valor, con una educación y con un estadío quizás bajo del concepto de “valor” de mi propia raza animal humana. Me gustó escuchar en la presentación de su libro “The wisdom of trauma” del escritor Gabo Maté que él mismo despertó en su vida al final de los 30, entrando en los 40, y que recién en ese momento se encontró con 8 tipos de traumas que lo conformaban. Mirar así me ayudó a ver que pensar mis problemas como “un solo trauma fundacional” le daba mucha más presencia que el distinguir dentro del sustento de mi vida pequeñas bolillas negras, o manchas rojas, o como cada uno lo quiera visualizar, que se ven a lo lejos presentes en algunos lugares formando parte de la conformación. Al mirarlo como varios traumas en vez de toda una vida traumatizada puedo percibir más aire entre medio de cada uno y así disminuir la maza del trauma. La percepción del problema deja de ser tan grande, obstaculizadora, y lapidaria. El problema es minimizado a distintas partes que ocurrieron originalmente en diferentes momentos y diferentes edades, y que se pueden tratar así también en diferentes tiempos. Cada encuentro con un trauma es una revolución, no podemos atenderlos a todos juntos, pero podemos ir ganando herramientas para tratarlos. Ya no se trata de un cáncer de urgencia.

 

Hoy pensaba acerca de qué generó mi trauma psico-social que busco trabajar hoy en mi persona y entonces me pregunté qué otro elemento primordial había en ese momento que hizo que ese tipo de miedo se fije de manera tan fuerte en mi ser. El fortificador de dicho trauma había sido, en mi caso, el formato de mujer latina. El entorno me hacía absorber minuto a minuto cómo la sociedad me moldeaba para sí. Lo mismo le sucedería a una chica en china, o más cerca, a una chica alemana. Cada cultura forma a sus personas para mantenerse a sí misma. Una de las cosas más fascinantes de viajar es conocer culturas distintas y así reconocer que existen otras construcciones acerca de temas que damos por obvios como lo es la relación de atracción entre dos personas, o una mujer y un varón. Al estar en un territorio diferente uno puede comenzar a distinguir las diferentes formas culturales que imaginan el encuentro previo al apareo del animal humano y descubrir que la forma en la que uno lo pensaba es una construcción más -finamente tejida desde hace muchas generaciones. 

 

Somos seres sociales y cada tramo de nuestro sustento individual está siendo validado por la sociedad que construimos a nuestro alrededor. Evaluamos cada tramo del sustento y distinguimos sus “estados” en áreas fuertes, áreas débiles, áreas increíbles y frondosas, áreas con cadáveres, gritos y fuentes de sangre doliente. Aquello que sentimos en falta, las zonas lastimadas o rotas, son estructuras del sustento impuestas por la sociedad que en realidad no nos calzaban tan bien.  En realidad lo que duele solo nos quiere decir que no es para nosotros. Si nos tenemos compasión y entendemos que en realidad nunca nos estamos atacando entonces veremos que esas áreas pueden no conformarnos y podemos retirarlas a voluntad. Podemos quitar un bloque del sustento como quien se propone quitar una ficha rectangular de lego de todo un muro de legos. Para sacar esa ficha habrá que romper el muro en dos o varias partes para luego volver a unir las piezas. Esto puede hacerse sin dejar rastro alguno, pero el inconsciente colectivo de solo suponer esto nos hace sentir en los huesos un terrible miedo. El sólo suponerlo nos hace sentir el dolor que se irradia alrededor de la pieza de lego que queremos quitar, porque es cierto, el dolor se siente donde se irradia y rara vez en el foco. Como tememos al desgarro de nosotros mismos decidimos que eso está muy bien allí quietecito por un tiempo más, sin que nadie lo ponga en duda. Y así seguimos sosteniendo diferentes partes del sustento propio, sean funcionales o disfuncionales a nuestra verdadera esencia.

 

El temor a quebrar el entramado alrededor de un trauma es una reacción de supervivencia válida relacionada con los vínculos sociales que romperemos. El proceso afecta a la psiquis poniendo en un estado débil a la estabilidad mental de la persona. Todo está convalidado socialmente. Es un proceso delicado de realizar que podría dejar a una persona desconectada socialmente de aquello que antes la validaba, sea porque al encontrarse con otras opciones ésta toma nuevas formas estructurales o porque el entorno social no le ofrece un vínculo con su nueva propuesta de sustento, dejándola así desconectada para siempre del entorno. Nadie quiere enfrentarse a ésto. Por lo general da mucho miedo cambiar de persona y este temor es un sano reflejo de la salud mental.

 

Miro frente a mí a la forma que me identifica (género, cultura, ideología, clase, etc). La veo como un traje que flota abierto ante mí. Luego miro frente a ésta a otro traje que, siguiendo su silueta, también se mantiene a cierta distancia. Es la forma del poder social externo. Dos corazas anteriores a la esencia sin forma. Josie la que está por fuera (la que sabe cómo transformar al trauma/el peligro/el caos/el caos/el dolor en su mejor aliado) y Josefina la interna y la primera forma que tomará la esencia (la artista que cuenta su propia historia). Luego está la que soy, quizás esta inteligencia mediante la cual veo al mundo. Hubo un cambio muy reciente en estas formas externas y acaban de salir de su restauración luego del reciente reseteo de mi propio sistema de configuración, de mi propio software.

 

Tuve que viajar al corazón de la configuración de mi sustento para cambiar un elemento y así afectar toda mi percepción de la realidad. Ya no puedo ver la vida de la misma manera. Todo comenzó con una carta a mí misma que escribí a mediados de septiembre de 2019 bajo el mandado de una voz interior. Leí esta carta solo un par de veces más a lo largo de los siguientes meses para siempre asombrarme de cuán exacto había sido el mensaje… que aún no entiendo. Aún transitando el proceso de cambio puedo ver cómo cada cambio altera al todo y cómo cada capa de mi sustento se reconfigura por sí misma. Mis propias formas de contención me esperan renovadas, llevan nuevos diseños, nuevas formas, mucho de lo anterior aún más intacto que antes, más luz, menos dolor. En la presentación del libro de Gabo Maté el especialista menciona que el trauma es una percepción que elegimos como reacción a un suceso ocurrido como mejor escapatoria y mejor solución a éste. De esta forma el trauma es nuestra interpretación positiva de cómo solucionar una necesidad. Reconocer el trauma no es para erradicar algo, sino para comprender con compasión cómo nos ayudamos a nosotros mismos. 

 

Contemplo estas dos formas externas. La más externa aún está sanando algo… hay algo acerca del auto-valor que aún estoy analizando antes de ponérmelas otra vez. Creo en mí. El trauma que trabajo ahora se vincula con no mostrar quien soy. En mi infancia oculté quién era para el bien ajeno y me mantuve intacta por dentro. Ser así me dio una gran fortaleza desde el alma, pero también me genera un gran auto-disvalor hacia el afuera. Un amigo hace poco me dijo algo que me gustó mucho: “If birds could talk everytime you go outside and hear their singing you would hear instead: “It’s me! It’s me! It’s me! It’s me!””. Encontré esto hermoso ya que expresa que es parte de la naturaleza el auto-manifestarse.

 

En mi caso olvido auto-manifestarme. En el origen de este trauma acepté olvidar el exterior y me sumergí en mi mundo interior desde el cual utilicé a la pintura como un código encriptado que me permitiría detectar y conectar con quienes si me supieran interpretar, es decir, quienes me pudieran conocer en verdad. Pintar es para mí hablar con los de mi propia especie. Pero el olvido es también otra forma de ataque del ego y donde una vez lo dejé ganar una guerra abandoné herramientas importantes que hoy pienso recuperar. Sigo contemplando la restauración interior, veo los hilos entretejiendo y destejiendo donde emerge este trauma, miro las capas de mi interior, dispongo mi energía cerca de ellas… y las contemplo antes de ensamblarme.

 

Entonces, lejos de haber querido comenzar con el capitalismo-hetero-normativo, me encuentro como persona con un trauma relacionado con la percepción de mi propio valor, con una educación y con un estadío quizás bajo del concepto de “valor” de mi propia raza animal humana. Me gustó escuchar en la presentación de su libro “The wisdom of trauma” del escritor Gabo Maté que él mismo despertó en su vida al final de los 30, entrando en los 40, y que recién en ese momento se encontró con 8 tipos de traumas que lo conformaban. Mirar así me ayudó a ver que pensar mis problemas como “un solo trauma fundacional” le daba mucha más presencia que el distinguir dentro del sustento de mi vida pequeñas bolillas negras, o manchas rojas, o como cada uno lo quiera visualizar, que se ven a lo lejos presentes en algunos lugares formando parte de la conformación. Al mirarlo como varios traumas en vez de toda una vida traumatizada puedo percibir más aire entre medio de cada uno y así disminuir la maza del trauma. La percepción del problema deja de ser tan grande, obstaculizadora, y lapidaria. El problema es minimizado a distintas partes que ocurrieron originalmente en diferentes momentos y diferentes edades, y que se pueden tratar así también en diferentes tiempos. Cada encuentro con un trauma es una revolución, no podemos atenderlos a todos juntos, pero podemos ir ganando herramientas para tratarlos. Ya no se trata de un cáncer de urgencia.

 

Hoy pensaba acerca de qué generó mi trauma psico-social que busco trabajar hoy en mi persona y entonces me pregunté qué otro elemento primordial había en ese momento que hizo que ese tipo de miedo se fije de manera tan fuerte en mi ser. El fortificador de dicho trauma había sido, en mi caso, el formato de mujer latina. El entorno me hacía absorber minuto a minuto cómo la sociedad me moldeaba para sí. Lo mismo le sucedería a una chica en china, o más cerca, a una chica alemana. Cada cultura forma a sus personas para mantenerse a sí misma. Una de las cosas más fascinantes de viajar es conocer culturas distintas y así reconocer que existen otras construcciones acerca de temas que damos por obvios como lo es la relación de atracción entre dos personas, o una mujer y un varón. Al estar en un territorio diferente uno puede comenzar a distinguir las diferentes formas culturales que imaginan el encuentro previo al apareo del animal humano y descubrir que la forma en la que uno lo pensaba es una construcción más -finamente tejida desde hace muchas generaciones. 

 

Somos seres sociales y cada tramo de nuestro sustento individual está siendo validado por la sociedad que construimos a nuestro alrededor. Evaluamos cada tramo del sustento y distinguimos sus “estados” en áreas fuertes, áreas débiles, áreas increíbles y frondosas, áreas con cadáveres, gritos y fuentes de sangre doliente. Aquello que sentimos en falta, las zonas lastimadas o rotas, son estructuras del sustento impuestas por la sociedad que en realidad no nos calzaban tan bien.  En realidad lo que duele solo nos quiere decir que no es para nosotros. Si nos tenemos compasión y entendemos que en realidad nunca nos estamos atacando entonces veremos que esas áreas pueden no conformarnos y podemos retirarlas a voluntad. Podemos quitar un bloque del sustento como quien se propone quitar una ficha rectangular de lego de todo un muro de legos. Para sacar esa ficha habrá que romper el muro en dos o varias partes para luego volver a unir las piezas. Esto puede hacerse sin dejar rastro alguno, pero el inconsciente colectivo de solo suponer esto nos hace sentir en los huesos un terrible miedo. El sólo suponerlo nos hace sentir el dolor que se irradia alrededor de la pieza de lego que queremos quitar, porque es cierto, el dolor se siente donde se irradia y rara vez en el foco. Como tememos al desgarro de nosotros mismos decidimos que eso está muy bien allí quietecito por un tiempo más, sin que nadie lo ponga en duda. Y así seguimos sosteniendo diferentes partes del sustento propio, sean funcionales o disfuncionales a nuestra verdadera esencia.

 

El temor a quebrar el entramado alrededor de un trauma es una reacción de supervivencia válida relacionada con los vínculos sociales que romperemos. El proceso afecta a la psiquis poniendo en un estado débil a la estabilidad mental de la persona. Todo está convalidado socialmente. Es un proceso delicado de realizar que podría dejar a una persona desconectada socialmente de aquello que antes la validaba, sea porque al encontrarse con otras opciones ésta toma nuevas formas estructurales o porque el entorno social no le ofrece un vínculo con su nueva propuesta de sustento, dejándola así desconectada para siempre del entorno. Nadie quiere enfrentarse a ésto. Por lo general da mucho miedo cambiar de persona y este temor es un sano reflejo de la salud mental.

 

Miro frente a mí a la forma que me identifica (género, cultura, ideología, clase, etc). La veo como un traje que flota abierto ante mí. Luego miro frente a ésta a otro traje que, siguiendo su silueta, también se mantiene a cierta distancia. Es la forma del poder social externo. Dos corazas anteriores a la esencia sin forma. Josie la que está por fuera (la que sabe cómo transformar al trauma/el peligro/el caos/el caos/el dolor en su mejor aliado) y Josefina la interna y la primera forma que tomará la esencia (la artista que cuenta su propia historia). Luego está la que soy, quizás esta inteligencia mediante la cual veo al mundo. Hubo un cambio muy reciente en estas formas externas y acaban de salir de su restauración luego del reciente reseteo de mi propio sistema de configuración, de mi propio software.

 

Tuve que viajar al corazón de la configuración de mi sustento para cambiar un elemento y así afectar toda mi percepción de la realidad. Ya no puedo ver la vida de la misma manera. Todo comenzó con una carta a mí misma que escribí un día bajo el mandado de una voz interior. Leí esta carta solo un par de veces más a lo largo de los siguientes meses para siempre asombrarme de cuán exacto había sido el mensaje… que aún no entiendo. Aún transitando el proceso de cambio puedo ver cómo cada cambio altera al todo y cómo cada capa mi sustento se reconfigura por sí misma. Mis propias formas de contención me esperan renovadas, llevan nuevos diseños, nuevas formas, mucho de lo anterior aún más intacto que antes, más luz, menos dolor. En la presentación del libro de Gabo Maté el especialista menciona que el trauma es una percepción que elegimos como reacción a un suceso ocurrido como mejor escapatoria y mejor solución a éste. De esta forma el trauma es nuestra interpretación positiva de cómo solucionar una necesidad. Reconocer el trauma no es para erradicar algo, sino para comprender con compasión cómo nos ayudamos a nosotros mismos. 

 

Contemplo estas dos formas externas. La más externa aún está sanando algo… hay algo acerca del auto-valor que aún estoy analizando antes de ponérmelas otra vez. Creo en mí. El trauma que trabajo ahora se vincula con no mostrar quien soy. En mi infancia oculte quién era para el bien ajeno y me mantuve intacta por dentro. Ser así me dio una gran fortaleza desde el alma, pero también me genera un gran auto-disvalor hacia el afuera. Un amigo hace poco me dijo algo que me gustó mucho: “If birds could talk everytime you go outside and hear they singing you would hear instead: “It’s me! It’s me! It’s me! It’s me!””. Encontré esto hermoso ya que expresa que es parte de la naturaleza el auto-manifestarse.

 

En mi caso olvido auto-manifestarme. El olvido es otra forma de ataque del ego. Sigo contemplando la restauración interna, veo los hilos tejerse y destejerse allí donde este trauma aflora, miro las capas de mi interior, dispongo mi energía cerca de ellas… contemplo, aún no me ensamblo.

De vuelta en Monopol

De vuelta en Monopol

// Estudio en Berlín: Monopol

En Junio de 2021 retomé mi actividad en «Monopol of the people» un complejo en el área de Reinickendorf que ofrece espacios de arte a artistas visuales.

A pesar de las reiteradas olas de COVID y de la impredecibilidad de cuánto tiempo nos dejarán utilizar los estudios este año, decidí darle a Berlín mi 101% una vez más.

¡Acá vamos Berlín!

 

 

Amiga amante

Amo lo que amas
Porque miro a Trávez de tus ojos
Tus ventanas, las formas de tus marcos
Epígrafes antes de la lectura

Tus esquinas, las vueltas que me das
Parafraseo perfecto de nuestra composicion
Me animo a amarte, amante de caminos
Compañera de mi misma lucha

Conozco mas de la verdad
Mediante tu experiencia, todas validas
Mas m3 3nseñas a hablar, a construir, a denunciar
Y así, entre mi música y tu melodía,
Cantamos lento
Cantamos lento

Amo lo que amas porque cuando amas
resuena todo aquello que me falta
Tu presencia vale mas que 1 billón de bitcoins
Tu presencia pronuncia mi si

Recuérdame siempre, cántanos si3mpre
El viento solo se oye cuando pasa
Tu calor transforma cuando amas
Ama, amo lo que amas

Conozco mas de la verdad
Mediante tu experiencia, todas validas
Mas m3 3nseñas a hablar, a construir, a denunciar
Y así, entre mi música y tu melodía,
Cantamos lento
Cantamos lento

 

M. López

Argentina

Me canse de huir de vos
Creía conocerte
Creía saber quien sos
Pero no espere verte
Y abrazarte profundamente
No eras vos, era yo

Mentí cuando no te ame
Hui cuando te culpe
Mate cuando te abandoné
Negué cuando te insulte
Proyecte cuando me canse
Burocratice cuando no ayude
Insulte cuando no empatice
Corté donde no deje fluir
Lastime donde no te busque
Calcule donde te medí
Perdí cuando te solté
Aposte cuando jugué
Pise cabezas cuando salte
Forcé cuando dirigí
Instrumente cuando fui practica

Zurque de ambos lados la grieta
Zurque de ambos lados la razón
No me excuso
Me enseñaste esa manera
No te excuso

Nos toca evolucionar
Dejar de separar en dos
Dejar de decir adiós
Dejar de pensar que se termino
Dejar de negar lo que soy
Somos ambos, chetos y bastardos
Somos ambos, celestes y verdes
Somos ambos, amarillos y azulados
Somos ambos, rojos y blancos

La familia es sombra
Cuando no te volteas a conocerla
De frente un sol que flamea
entre franjas celestes
La prisión del amor
Al que nos resistimos los ajenos
La que forjamos los adictos internos

El sol se respira en la sombra
Por él caminamos 53 kms
Por él creímos en el eterno
Ya, basta, Argentines
Sos tan chete como cabeza
Sos tan pobre como rico
Somos un pretérito aparte
Inclusive como emigrante
Pero no mejor, solo otre
Una otrocidad que deseo
Abracemos sin rencor
Para tomar esta oportunidad
Entre miles que tb se nos darán

Pueblo rico, mente pobre
Pueblo pobre, mente rica
Hombres fuertes construyen hombres débiles
Hombres débiles construyen hombres fuertes
Sana sana, colita de rana
Sana lo que hoy no dejes para mañana

 

M. López

Jota

Lo que hacemos
Al explicar las cuadrupléjicas
Es que las cuadrumpléjicas
Suenen a cuadrúsjulas pléjicas
¿Qué qué es eso?
Es tu prima y por eso mi sangre
Esdrújula en la cuadrúmpula
La brújula entre las piernas
Cuerda y pérdida
Y por eso entendida
En tu burbuja
Haceme parte
De la ecuación
Porque no entro
Pero me lo merezco
Por la canción
Me pertenece
Esta es mi nación
La calle
La propia
La voz

 

M. López

Probemos con los pulgares

Probemos con estos que nos permitieron construir nuestras herramientas, pulir la piedra, escribir con una pluma, construir un diminuto reloj, ensamblar las partes de un microchip. Aquí estamos pulgares. Ustedes dos y yo. A ver quién dispara primero. Claramente morí yo.

Los vínculos, las artixulaciones tan únicas y sus filamentos que nos permiten llegar a niveles de prexision minúsculos.

Mandenle un beso, díganle que sueñe con los angelitos y que sepa que sea donde sea que esté, yo siempre la cuido y la cuidaré. Que me perdone si en un descuido o por ignorancia no lo hago. Si, decile que ya entendí que eso no estuvo tan tan bien. Lo mismo, si, eso estuvo totalmente mal. Pero me entiende, todo es parte.

Mi puna mejana, mi cuna familiar, el menhir en el bosque, el barco en alta mal.

 

M. López

El orígen de WatsOnArt

El orígen de WatsOnArt

¿Quién soy?

Me llamo Josie Watson y soy una artista argentina de ascendencia escocesa. Soy reconocida en mi país por la serie de pinturas «Ciudad Automática» inspirada en la Ciudad de Buenos Aires (mi tierra natal) que me introdujo en el mercado local a una edad muy temprana. A través de esta serie de pinturas y de mi interés por la tecnología desde la infancia me introduciría en el mundo de las realidades inmersivas donde el arte y la tecnología se fusionan para expresar la identidad de la nueva era digital en su propio nuevo género de arte: IT-Art.

"Femme-Automatique" pintura original, fotografía sacada en el año 2011.

Una joven carrera artística

Comencé a pintar y a exponer mi obra a los 10 años gracias a la tutoría de muchos artistas argentinos de renombre que me trataron como un colega desde el principio. Todos coincidieron en que necesitaba estudiar arte por mi cuenta porque tenía un estilo único, lo cual era raro que ocurriera a tan temprana edad y podía ser influenciada incorrectamente por asistir a sus clases. Como ya era disciplinada y estaba comprometida con mi arte, seguí sus consejos y frecuenté sus ateliers como amigo para colaborar y disfrutar del arte de los demás mientras creaba mi propio estudio en casa de mis padres y pintaba a diario. A la edad de 19 años trabajaba como asistente en una casa de subastas de arte que también me dio la comprensión de la verdadera economía de las artes. De esta manera podía lograr todos los aspectos de una carrera artística desde una edad temprana.

"Femme-Automatique" en la exposición de unr emate de arte en Arroyo Remates, Buenos Aires 2011.

Primeras ventas

Los cuadros de mi serie «Automatic City» fueron introducidos en el mercado en 2010-11 (cuando tenía 20 años) a través de uno de mis colegas de arte, Adolfo Nigro, que los presentó a un galerista. Una peculiaridad, sólo las pocas personas que me conocían directamente sabían mi edad, pero en la escena artística de Buenos Aires la gente mi nombre y pintura correspondían a un artista masculino de unos maduros 60 años. Esto también se debió al tamaño y calidad de las pinturas, al tiempo que mi currículum mostraba que he estado exhibiendo mi trabajo y a la coherencia de mi trabajo visual.

Congreso Nacional Buenos Aires WatsOnArt Josie Watson Arte
"Como llueve de abajo para arriba" pintura por Josie Watson.

De artista «emergente» a artista «consagrada»

A través de los años logré las mayores ventas en la categoría de «Artistas emergentes». En 2014 fui invitado a exponer en el Centro de Arte Británico donde hice una gran exposición en la que el 80% de las pinturas ya eran propiedad de coleccionistas de la ciudad. La exposición fue exhibida en una galería de tres pisos y atrajo la atención de muchos galeristas y curadores. En 2016 mi pintura inspirada en el Congreso Nacional de Argentina fue subastada en la categoría de «Artistas consagrados» posicionándome junto a mis colegas de arte. El cuadro fue comprado como regalo para un importante político argentino.

 

Necesidad de innovación

Desde entonces he tenido la oportunidad de exponer en casi todos los lugares a los que he solicitado, pero en 2016 la exuberancia y la solemnidad de los salones y museos me parecieron vacíos. Sentí que faltaba algo entre la pintura y el espectador. Sin estar completamente segura de lo que estaba haciendo pero siguiendo mi intuición, invité a algunos amigos y artistas cuyo trabajo creativo admiraba a crear una exposición en colaboración inspirada en la misma serie de pinturas. Todos ellos me dieron su propio enfoque profesional de la serie y creé un plan para fusionar todos los comentarios. Ninguno de ellos sabía realmente lo que estábamos haciendo hasta la primera exposición que tuvo lugar en el espacio de arte del Banco Ciudad (el banco oficial de la ciudad de Buenos Aires).

 

La primera exposición «Ciudad Automática de Buenos Aires».

Creamos conjuntamente una exposición interactiva inspirada en la ciudad en la que vivíamos, donde las formas de arte tradicionales (pinturas, dibujos, esculturas y una instalación) se fusionaron con formas tecnológicas como sensores, luces, proyecciones cartográficas, realidad aumentada y características interactivas. Bajo mi dirección artística, cada fusión se fusionó para mejorar el arte de manera que conectara la forma tangible con la forma digital, y al hacerlo descubrí que las nuevas generaciones tienen una nueva comprensión del arte. Un nuevo concepto nació que, confío, muy pronto se desarrollará en un nuevo género de arte que llamé IT-Art.

 

"Bombonera" pintura y IT-Art de Josie Watson.

Millennial = Los nacidos en un mundo en reseción

En 2017 la crisis económica en Argentina volvió a ser mala y nos hizo trabajar a todos horas extras o doble trabajo para conseguir el dinero suficiente para pagar las cuentas, además de nuestros proyectos creativos. Nuestro tiempo para reunirnos se redujo por esto y la energía que cada uno de los artistas podía dar era limitada. Así que decidí tomar la exposición en mis propias manos y convertirla en un proyecto bajo mi dirección y centrarme en sacar lo mejor del tiempo de cada artista. Todos estábamos muy motivados, así que tener a alguien dedicado al proyecto las 24 horas del día era crucial para lograr nuestros objetivos.

Para ello, bajé mis propias horas de trabajo, reduje mis ingresos, aprendí a vivir con lo esencial, dejé muchas actividades y sólo mantuve mi trabajo como muralista del «Proyecto Balvanera», una actividad de los vecinos para pintar las fachadas grises de nuestro barrio. Se necesitaba a alguien que dirigiera este nuevo proyecto y yo era el único que podía entender realmente la creación de cada artista y llevarla más lejos en un proyecto más grande. Podía ver su futuro. Yo podía ver ese futuro.

 

Instalación interactiva en el Banco Ciudad, 2017.
Instalación interactiva en el Teatro Santos4040, 2017.

¿Usted es Josie Watson?

Las exhibiciones del proyecto demandaron marketing de medios sociales y un patrocinador. Me presenté al Banco Ciudad, a patrocinadores privados, al gobierno de la ciudad de Buenos Aires y a algunos inversores. Casi siempre oí la misma expresión que había escuchado muchas veces desde que empecé a exhibir mi trabajo desde los 10 años: «¿Usted es Josie Watson? Esperábamos conocer a un hombre mayor de unos 60 años… ¡no a una mujer tan joven!». Creeme, eso puede sonar como una anécdota divertida pero también trajo muchas situaciones sexistas, insinuaciones, pre-juicios, discriminación y doce historias diferentes de diferentes personas con la intención de manipular el proyecto. Tomé todas estas experiencias como un aprendizaje necesario para algo digno de venir más tarde.

¿Usted es Josie Watson?

Las exhibiciones del proyecto demandaron marketing de medios sociales y un patrocinador. Me presenté al Banco Ciudad, a patrocinadores privados, al gobierno de la ciudad de Buenos Aires y a algunos inversores. Casi siempre oí la misma expresión que había escuchado muchas veces desde que empecé a exhibir mi trabajo desde los 10 años: «¿Usted es Josie Watson? Esperábamos conocer a un hombre mayor de unos 60 años… ¡no a una mujer tan joven!». Creeme, eso puede sonar como una anécdota divertida pero también trajo muchas situaciones sexistas, insinuaciones, pre-juicios, discriminación y doce historias diferentes de diferentes personas con la intención de manipular el proyecto. Tomé todas estas experiencias como un aprendizaje necesario para algo digno de venir más tarde.

Josie Watson y Carlos Leiza, Director del Departamento de Arte y Compromiso del Banco Ciudad, 2017.

Primeras financiaciones

Obtuve el patrocinio del Banco Ciudad (Banco Oficial de la ciudad de Buenos Aires) por un año y dos fondos públicos, uno para mantener las actividades del mural social en mi barrio y el otro para la producción de exposiciones. También recibí fondos privados de un coleccionista que me conocía desde hacía varios años y para el cual había creado un cuadro especial «Alta en el cielo». La inspiración para la pintura vino de su -positiva- despedida de su padre, con quien solía caminar hasta el obelisco todos los domingos durante muchos años. Escogió algunos personajes, el lugar representado y algunos colores. Cuando le hablé de esta exposición no dudó en patrocinarnos. En un país en crisis, cada apoyo era esencial, ya que mi principal preocupación era pagar el trabajo del artista para crear y mantener una red sólida.

WatsOnArt

El patrocinio del banco nos ayudó a hacer la exposición itinerante durante un año y para cada presentación desarrollar cada fusión un poco más en este nuevo concepto. Cuando el período terminó, convertí todo mi nuevo conocimiento en una marca de arte que llamé WatsOnArt.

Me tomó un tiempo encontrar el nombre para mi marca de arte. Fue en 2008, diez años antes, mientras me relajaba con una de mis hermanas mayores, Vicky Watson, bajo la choza de paja del patio trasero de nuestros padres, que me dijo: «Cuando crezcas tendrás tu propio negocio y se llamará WatsOnArt!». Recordé esto justo después de que escribí «WATSONART» en una mierda de hoja de papel en blanco.

WatsOnArt es una futura plataforma colaborativa de IT-Art que actualmente proporciona un valor inmersivo a las pinturas como un producto mínimo viable. En detalle, es una aplicación de realidad aumentada que extiende la historia contada por las piezas de arte a través de un despliegue de animación digital, capturando la atención de los espectadores hacia la pintura tangible.

Con WatsOnArt produzco experiencias artísticas interactivas centradas en el contenido del patrimonio cultural. Cada producción fusiona el esfuerzo de artistas de diferentes disciplinas que trabajan a distancia para un objetivo principal: la creación de una pieza de IT-Art colaborativa.

Fundé WatsOnArt con un método de producción cíclico basado en tres bases entrelazadas por el concepto de Interactividad a través de IT-Art:

– Producción de Arte: Exposiciones de Ciudades Automáticas inspiradas en ciudades del mundo.
– Desarrollo IT: Desarrollo de una plataforma de colaboración para el IT-Art.
– Productos: Producción y venta de productos IT-Art.

 

 

Primeros productos

En diciembre de 2018 creé los primeros productos de IT-Art y probé sus ventas en Buenos Aires. Los resultados fueron exitosos y me mostraron que funcionaban perfectamente para acercar esta nueva forma de arte a un público no familiarizado con el contenido inmersivo o incluso no lo suficientemente cerca de las artes.

 

Siguiendo los pasos de Gardel

La crisis económica golpeó de nuevo a la Argentina en enero de 2019. Me uní a la gran fugade cerebros que dejaron Argentina en el año 2019 cansada de tener todo tan difícil en Latinoamérica y compré un viaje de ida a Europa sin ningún plan. Sólo seguiría mi intuición, la que me llevó a la creación de WatsOnArt. Si algo era seguro era que necesitaba hacer un viaje para aprender más sobre esta nueva forma de arte. Para ello tenía que cerrar mi estudio de arte y despedirme de la ciudad, mi patria, que me había inspirado inicialmente.

Se dice que para ser reconocido en tu país tienes que encontrar el éxito en otro lugar primero. . Esa es la historia de Carlos Gardel, uno de los músicos de tango más conocidos de Argentina, cuya música sólo fue aclamada cuando regresó de encontrar el éxito en París.

Instalación interactiva en el Banco Ciudad, 2017.